Comprometidos
08/02/2026 | 11:00
Redacción Cadena 3
El Portal de Belén recibe a mujeres embarazadas y a mamás con niños que atraviesan situaciones de alta vulnerabilidad social. Las derivaciones llegan desde distintos ámbitos —la Justicia, áreas de salud municipales o redes sociales— y el ingreso se realiza siempre de forma voluntaria. “Cada mamá que llega lo hace buscando una alternativa y una oportunidad para ella y para sus hijos”, explica Antonio Russo, presidente de la Comisión Directiva del Portal de Belén.
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La institución funciona como un hogar de paso. No es un espacio permanente, sino un lugar pensado para dar respuesta a la urgencia y acompañar procesos de corto y mediano plazo. “Como aquel Portal de Belén de hace 2000 años, estamos para cubrir una necesidad momentánea”, señala Russo. Actualmente, el hogar tiene capacidad para cinco mamás, con posibilidad de ampliación según la demanda y los recursos disponibles.
Antes del ingreso, una trabajadora social entrevista a cada mujer para evaluar su situación y definir si el Portal puede acompañarla. Una vez dentro, se establecen objetivos concretos y personalizados. “Se pautan pequeños objetivos a corto plazo: controles de salud, revinculación familiar, acompañamiento legal o la búsqueda de una salida laboral”, detalla el presidente de la Comisión Directiva.
La vida cotidiana es parte central del proceso de acompañamiento. Las mamás participan activamente en las tareas del hogar, aprenden hábitos vinculados a la alimentación y el cuidado de la salud, y acceden a capacitaciones y cursos dictados por voluntarias. “La idea es que este espacio se transforme en un hogar, que se sientan parte y puedan recuperar rutinas y autonomía”, explica Russo.
El funcionamiento del Portal se sostiene con un equipo estable de cinco personas rentadas que acompañan el día a día, junto a una amplia red de voluntarios. Hay grupos dedicados a la oración y acompañantes que asisten a las mamás en controles médicos, trámites o momentos clave. “Son personas que se meten en la trincheras del día a día, porque este trabajo no permite estar en otra ocupación”, subraya.
Cada egreso marca el cierre de una etapa. Para el equipo, implica una combinación de despedida y logro. “No es fácil ver irse a un niño que nació en la institución, pero también está la alegría de ver a una mamá preparada para seguir adelante”, afirma Russo. El objetivo final es claro: que el Portal sea un punto de apoyo temporal, no un destino definitivo.
Hay escenas que sintetizan el sentido del trabajo. “Ver a un niño que llega aferrado a su mamá y al otro día corre y juega tranquilo en el patio es algo que no se olvida”, relata el entrevistado. Son señales de un proceso que empieza a dar frutos.
A futuro, el desafío es seguir creciendo. Entre los sueños del Portal de Belén aparece la posibilidad de contar con una clínica propia que permita acompañar los nacimientos en un entorno completamente contenido y protegido. Un proyecto ambicioso que refleja una misión sostenida en el tiempo: estar presentes cuando más se necesita y acompañar hasta que cada mujer pueda continuar su camino.
¿Qué hace el Portal de Belén? Recibe a mujeres embarazadas y mamás con niños en situaciones de alta vulnerabilidad social, ofreciendo un hogar de paso y acompañamiento.
¿Quién es Antonio Russo? Es el presidente de la Comisión Directiva del Portal de Belén, quien explica el funcionamiento y objetivos de la institución.
¿Cuándo se establecen los objetivos para las mamás? Una vez que las mujeres ingresan al Portal, se establecen objetivos concretos y personalizados.
¿Dónde se lleva a cabo esta labor? En el Portal de Belén, que funciona como un hogar de paso en la comunidad.
¿Por qué es importante el acompañamiento? Porque ayuda a las mamás a recuperar rutinas, autonomía y a prepararse para continuar su camino tras la estadía.
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