Mundial 2026
14/07/2026 | 06:00
Redacción Cadena 3
Ignacio García Iturriza
No es un partido más. Ustedes lo saben, ellos lo saben y casi no haría falta decir nada más. Pero lo haremos, porque el presente y la historia vuelven a entrelazarse en otro capítulo apasionante de la argentinidad. El solo hecho de volver a enfrentarse a Inglaterra después de 24 años en un Mundial y que sea, además, el primer partido de Lionel Messi frente a los Tres Leones alcanza para dimensionar un duelo entre dos potencias del fútbol y dos naciones atravesadas por un conflicto que excede al deporte.
Pero antes de tirar el ancla en la historia, los invito a visitar el presente, que también ofrece varias aristas para analizar. La primera surgió apenas terminó el triunfo frente a Suiza, cuando Lionel Scaloni decidió ser tajante sobre lo que se jugará este miércoles: "Es un partido de fútbol, no hay más que eso".
Curiosamente, o quizás no tanto, el entrenador argentino eligió prácticamente las mismas palabras que había utilizado Carlos Salvador Bilardo en 1986, después de eliminar a Uruguay en los octavos de final. "Va a ser un simple partido de fútbol", dijo el Narigón apenas cuatro años después de la Guerra de Malvinas. Diego Maradona también transitó ese mismo camino discursivo: "Yo de política no hablo. Yo juego al fútbol, de política no".
Es lógico. La carga simbólica que implica enfrentar a la selección de un país que continúa invadiendo las Islas Malvinas agrega una dimensión política que ningún otro rival posee. Por eso Scaloni prefiere concentrarse en lo que ocurra dentro de la cancha, aunque sea consciente de que, fuera de ella, el partido ya empezó hace tiempo.
No sorprende entonces que la FIFA haya preparado un operativo de seguridad sin precedentes para esta Copa del Mundo. Habrá mayores controles en los accesos al estadio, un importante refuerzo policial en los alrededores del recinto, más seguridad privada dentro de las tribunas y circuitos de ingreso diferenciados para ambas parcialidades.
En el plano deportivo, varios exfutbolistas ingleses también decidieron empezar a jugar el partido. "Vamos a mandar a dormir a Messi", afirmó Joe Cole durante el programa The Rest is Football, conducido por Gary Lineker, Alan Shearer y Micah Richards. A su vez, Gary Neville calificó a la dupla central argentina, integrada por Cristian Romero y Lisandro Martínez, como "la peor del mundo" y sostuvo que "pasan de lo sublime a lo ridículo". "Entre los dos regalan un gol por partido", remató el histórico lateral del Manchester United.
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No sorprende. Para buena parte de la prensa británica, Argentina sigue siendo un rival un escalón por debajo de selecciones como Francia o España. Tampoco hace falta seguir acumulando declaraciones para advertir cierto menosprecio hacia nuestro fútbol. Paradójicamente, fueron los ingleses quienes sembraron aquí la semilla del juego. Inmigrantes y trabajadores trajeron la pelota; nosotros terminamos apropiándonos de ella y construyendo una identidad propia.
Lo dijo el propio Maradona antes del inolvidable duelo de México 1986: "A Inglaterra se le juega con pelota al piso, con pelota dominada, como siempre jugamos los argentinos. No tenemos por qué cambiar la manera de jugar porque sea Inglaterra". Una vez más, el pasado vuelve a dialogar con el presente. Argentina llega a esta semifinal sin haber convencido desde el juego, pero si algo dejó en claro este grupo es que competirá hasta el final con una idea que no negocia. Podrán cambiar los nombres o los matices, pero difícilmente Scaloni renuncie a esa identidad.
Hay otra historia que también empuja este partido. O, mejor dicho, otro protagonista. Lionel Messi y su último Mundial. Cuesta imaginar un capítulo más cinematográfico para el cierre de su carrera mundialista. Este largometraje que nos regaló frustraciones, alegrías y una redención inolvidable todavía parece guardarse escenas para el final.
El 17 de agosto de 2005, un joven Messi debutó en la selección mayor durante un amistoso frente a Hungría. Apenas alcanzó a tocar tres pelotas: cuarenta y cinco segundos después de ingresar fue expulsado. Lo curioso es que el siguiente compromiso de Argentina fue justamente contra Inglaterra, un partido que no pudo disputar por aquella tarjeta roja. Las vueltas del fútbol suelen ser caprichosas. Dos décadas más tarde, en el último Mundial de su carrera, tendrá por fin la oportunidad de enfrentar a los ingleses en una semifinal.
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/Fin Código Embebido/Cada tanto aparece alguien que intenta reducir este cruce a un simple partido de fútbol. Vale entonces recuperar una reflexión de Jorge Valdano que probablemente explique mejor que cualquier otra por qué Argentina e Inglaterra nunca serán un partido más.
"El partido que Argentina le ganó a Inglaterra en el Mundial del '86 ha alcanzado una dimensión muy superior a la final de la Copa del Mundo con el paso del tiempo. Fue la venganza de la guerra de las Malvinas. Esta es una opinión que hay que entenderla en su justa dimensión. ¿Cómo va a pesar tanto un partido como una guerra? En términos simbólicos, sí. Para Argentina hubiera sido insoportable perder ese partido frente a Inglaterra. De hecho, la dimensión que tenía para nosotros no fue la misma que tenía para los jugadores ingleses, que eran los que habían ganado aquella guerra. Y, con el tiempo, aquel partido no hizo más que aumentar su importancia. Diego ya era un genio desde lo futbolístico, pero ese día alcanzó otra dimensión. Siempre dije que todos los jugadores volvimos al país como ciudadanos y que Maradona regresó arriba de un caballo blanco, como el general San Martín".
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Hoy la realidad es distinta. Muchas generaciones no vivimos la Guerra de Malvinas. Tampoco vimos La Mano de Dios, El Gol del Siglo ni a Antonio Rattín estrujar la bandera británica y sentarse, desafiante, sobre la alfombra roja reservada para la realeza inglesa en Wembley. Pero la historia también se hereda. Viaja de padres a hijos, se transmite en la mesa del domingo, en las tribunas, en los patios de las escuelas y en la memoria colectiva de un país. Argentina e Inglaterra llevan más de un siglo escribiendo una rivalidad que desborda al fútbol. Por eso, aunque se intente reducirlo a un simple partido, todos sabemos que nunca lo fue. Y probablemente nunca lo sea.
¿Qué partido se menciona en el artículo? Se menciona el partido entre Argentina e Inglaterra en el contexto de un Mundial.
¿Quién es el protagonista del artículo? El protagonista es Lionel Messi, quien jugará su último Mundial.
¿Cuándo se enfrentan Argentina e Inglaterra? Se enfrentarán el miércoles, después de 24 años desde su último encuentro en un Mundial.
¿Dónde se llevará a cabo el partido? El partido se llevará a cabo en el estadio de la Copa del Mundo.
¿Por qué es significativo este partido? Es significativo por la carga simbólica que implica el enfrentamiento, relacionado con la Guerra de Malvinas.
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