Mundial 2026
22/06/2026 | 04:12
Redacción Cadena 3
Ignacio García Iturriza
"Ahí la tiene Maradona, lo marcan dos". La frase de Víctor Hugo Morales quedó grabada para siempre en la memoria del fútbol. Aquel 22 de junio de 1986, en el estadio Azteca de México, Diego Armando Maradona inició la jugada que terminaría convirtiéndose en el Gol del Siglo y en una de las imágenes más emblemáticas de la historia de los Mundiales.
Hoy se cumplen 40 años, más precisamente 14.610 días, de ese segundo gol a los ingleses en los cuartos de final, para estampar un resultado que anunciaba que esa era la Copa de Maradona. Antes, Diego había metido la mano en las narices de los piratas ingleses para poner el 1-0. La Mano de Dios. Una inmoralidad que enfureció al poder, porque era el triunfo "tramposo" de los humildes. Usted sabe. La historia está en todos lados, hasta en las canciones de cancha.
Pero volvamos a lo nuestro. La posición de Diego cuando recibe en el círculo central, de espalda, y con doble marca, es la del enganche. Retrocediendo para buscar el pase de Enrique, Maradona resuelve en tres toques y un giro para luego arrancar por la derecha. Tac! uno, Tac! dos (¡Genio! ¡Genio!) y Diego se mete en el área pensando en lo que le había dicho el “turquito” y decide enganchar hacia adentro para dejar a Peter Shilton sentado para siempre en el pasto del Azteca. Su pie zurdo acaricia la pelota justo antes de recibir la patada de Butcher. “Era tan grande la alegría del gol, que no me dolió”, revelaría años después el propio astro. Y el gol eterno ya es un hecho.
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¿Cómo puede ser posible tanto desparpajo y qué a lo largo de estos 40 años nadie haya hecho algo semejante en un Mundial? La respuesta parece estar en nuestro ADN, lo que nos diferencia del resto. El potrero y el “10”. Maradona-Messi. Bochini-Valencia-Riquelme. Y varios más. Hoy, 22 de junio de 2026 nos quedan pocos, por no decir uno. Lionel.
Criado en Rosario, con un paso fugaz por las inferiores de Newell’s, se forma futbolísticamente en el laboratorio catalán. Su desparpajo sorprende y la pulga ya es un fenómeno de exportación. Puede seguir en España, pero hay algo en él que no encaja. Decide no traicionar y emprender el camino largo, el difícil, el que va contra la corriente como el salmón de Calamaro. Cómo lo hizo Diego. Las luces no pesan, los fracasos sí. Pero la perseverancia y la valentía lo hacen descubrir una nueva faceta. El homenaje que hace con la casaca “10” del Diego en “La Lepra” parece despertar a los dioses del fútbol. Con un equipo nuevo que juega para él, se libera, y caminando, saltando, corriendo, frenando, gambeteando, manejando el ritmo y gritando goles importantes, Messi logra lo tan ansiado: el título del mundo en su quinta participación.
No lo hizo jugando de extremo por la derecha como lo hacía con Pep Guardiola. Tampoco de falso nueve. Incluso ya no tuvo que bajar al círculo central cuando la selección no lograba hacerle llegar la pelota cerca del arco rival. Con Scaloni, ahora se mueve liviano. Tiene tiempo para buscar el espacio libre y además recibir la pelota al pie para generar todo tipo de variantes ofensivas. Tiene un imán. Sus compañeros levantan la cabeza y lo buscan. No tiene que correr, él ya sabe dónde ubicarse, como “El Bocha”. Su juego cerebral hace olvidar el paso del tiempo y su cruel castigo con el físico. No hace falta. Ahora Messi juega de enganche. Es figura. Se luce y hace lucir. No hace falta intensidad en la marca, solo elaborar para juntar compañeros y explotar la ventaja numérica. El equipo de Scaloni disfruta, ríe y hace reír. Es genuino, letal y contracultural. Ojo, eso no quiere decir que no corra, presione y tenga orden táctico.
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Pero hay una gran diferencia. Las principales potencias europeas construyeron sus equipos alrededor de los conceptos de intensidad, presión, despliegue físico y ocupación racional de los espacios. Francia, Inglaterra, Alemania, Bélgica o Paises Bajos representan un modelo donde la preparación atlética y la disciplina táctica resultan tan importantes como la técnica. La mayoría de esas selecciones cuentan con una gran cantidad de jugadores de origen africano.
Ya casi no quedan enganches que rompan esa lógica o jugadores gambeteadores, que con su desequilibrio INDIVIDUAL generen el caos. Todos reman en equipo, juntos, respetando a rajatabla a los entrenadores que pregonan los versículos de este nuevo evangelio, que se repite en las competencias más importantes de Europa y del mundo. Por eso no llamó la atención la frase del DT italiano de Brasil.
"No sé si será un Mundial de estrellas. He visto equipos que no eran favoritos y que juegan un fútbol de gran intensidad. Va a ser un Mundial de mucha intensidad. Argentina, por ejemplo, no juega un fútbol de mucha intensidad. Maneja la pelota muy bien, pero también hay equipos que han destacado en esta primera fase, peleando mucho, defendiendo con intensidad y agresividad. Las estrellas no van a definir este Mundial", sentenció Carletto Angelotti en conferencia de prensa.
En parte tiene razón y en otra, no. Messi demostró contra Argelia que los jugadores distintos como él, siguen marcando la diferencia. Los argelinos que habían jugado 20 minutos perfectos acorralando a Argentina, de pronto se quedaron sin respuestas para el talento que apareció fuera del guion. Lo propio hizo Lamine Yamal contra Arabia y también lo seguirá haciendo Mbappé en Francia. A nosotros nos queda la pausa antes de la sorpresa, la creatividad y la gambeta. El potrero sigue siendo el ADN que nos diferencia del resto. Sin grandes atletas, nuestro aliado principal es la pelota. Y Messi demuestra que a las estrellas, hay que darles minutos. No importa la edad, no importa cuánto corren. Lo que importa es darles la pelota donde hacen daño. En la posición de enganche.
A cuarenta años del gol más famoso de todos los tiempos, la conexión entre Maradona y Messi trasciende el número diez en la espalda. Ambos representan una manera argentina de jugar al fútbol. Una identidad que sobrevivió a las modas tácticas, a la globalización y a la obsesión contemporánea por la intensidad.
¿Qué evento se conmemora en el artículo? Se conmemoran 40 años del Gol del Siglo de Diego Armando Maradona en el Mundial de 1986.
¿Quiénes son los jugadores principales mencionados? Los jugadores principales son Diego Armando Maradona y Lionel Messi.
¿Cuándo se produjo el gol de Maradona? El gol de Maradona se produjo el 22 de junio de 1986.
¿Dónde ocurrió este evento histórico? Ocurrió en el estadio Azteca de México.
¿Por qué se destaca la figura de Messi en el artículo? Se destaca por su habilidad para jugar como enganche y su capacidad para marcar la diferencia en el fútbol moderno.
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