Terapia genética para el dolor sin adicción

Investigación de la Universidad de Pensilvania

Nueva terapia silencia el dolor sin opioides ni riesgo de adicción

30/03/2026 | 04:16

Investigadores de la Universidad de Pensilvania presentaron una terapia genética que apaga el dolor en el cerebro, evitando los riesgos de adicción asociados a los opioides. Este avance podría transformar el tratamiento del dolor crónico.

Redacción Cadena 3

Un nuevo estudio preclínico identificó una terapia genética que se dirige directamente a las áreas del cerebro que procesan el dolor, evitando los riesgos de adicción vinculados a los fármacos narcóticos. Este hallazgo podría ofrecer nuevas esperanzas a más de 50 millones de estadounidenses que padecen dolor crónico.

Vivir con dolor crónico se compara a tener una radio a todo volumen, donde el ruido nunca disminuye sin importar lo que se intente. Los opioides, como la morfina, pueden bajar ese volumen, pero también afectan otras partes del cerebro, lo que puede provocar efectos secundarios graves y un alto riesgo de adicción.

Los investigadores afirmaron que esta nueva terapia genética funciona más como un control de volumen preciso que solo atenúa la señal de dolor, dejando el resto del cerebro sin afectar. El trabajo, publicado en Nature, fue realizado por científicos de la Universidad de Pensilvania y la Escuela de Enfermería, junto con colaboradores de Carnegie Mellon University y Stanford University.

"El objetivo era reducir el dolor mientras se minimizaba o eliminaba el riesgo de adicción y efectos secundarios peligrosos", expresó Gregory Corder, PhD, coautor principal y profesor asistente de Psiquiatría y Neurociencia en Penn. "Al dirigirnos a los circuitos cerebrales precisos en los que actúa la morfina, creemos que este es un primer paso para ofrecer un nuevo alivio a las personas cuyas vidas se ven alteradas por el dolor crónico".

La inteligencia artificial ayuda a mapear circuitos del dolor para tratamientos más seguros

La morfina, un fármaco derivado del opio, se utiliza ampliamente para el alivio del dolor, pero presenta un alto potencial de abuso. Con el tiempo, los pacientes a menudo desarrollan tolerancia, lo que significa que necesitan dosis cada vez más altas para lograr el mismo nivel de alivio.

Para comprender mejor cómo funciona la morfina, los investigadores estudiaron células cerebrales involucradas en el seguimiento de las señales de dolor. Con estos conocimientos, construyeron un sistema impulsado por inteligencia artificial (IA) en ratones que monitorea el comportamiento natural, estima los niveles de dolor y ayuda a determinar cuánta cantidad de tratamiento es necesaria.

Este sistema sirvió como guía para diseñar una terapia genética dirigida que reproduce los beneficios analgésicos de la morfina sin desencadenar adicción. La terapia introduce un "interruptor" específico del cerebro para el dolor. Cuando se activa, reduce el dolor durante un período sostenido sin interferir con las sensaciones normales ni activar las vías de recompensa asociadas con la adicción.

"Hasta donde sabemos, esto representa la primera terapia genética dirigida al sistema nervioso central para el dolor, y un plano concreto para una medicina del dolor específica de circuito no adictiva", comentó Corder.

Abordando el dolor crónico sin alimentar la crisis de opioides

La investigación refleja más de seis años de trabajo apoyado por un premio de Innovador Nuevo de los Institutos Nacionales de Salud, que permitió al equipo investigar cómo se desarrolla y persiste el dolor crónico.

La urgencia de tratamientos más seguros es evidente. En 2019, el uso de drogas estuvo vinculado a 600,000 muertes, con un 80 por ciento involucrando opioides. Una encuesta de Pew de 2025 encontró que casi la mitad de los habitantes de Filadelfia conocían a alguien con trastorno por uso de opioides (OUD), y un tercio sabía de alguien que había muerto por una sobredosis.

Al mismo tiempo, el dolor crónico sigue siendo una condición generalizada y costosa, a menudo descrita como una 'epidemia silenciosa'. Afecta a aproximadamente 50 millones de estadounidenses y genera más de $635 millones en costos anuales, incluidos gastos médicos y pérdida de productividad por ausencias laborales y reducción de ingresos. Si estudios futuros confirman estos hallazgos, este nuevo enfoque podría ayudar a reducir esa carga al ofrecer un alivio efectivo del dolor sin los riesgos asociados a los opioides.

Próximos pasos hacia ensayos clínicos

El equipo de investigación ahora colabora con Michael Platt, PhD, profesor de Neurociencia y Psicología, para avanzar en el trabajo hacia posibles ensayos clínicos.

"El viaje desde el descubrimiento hasta la implementación es largo, y esto representa un sólido primer paso", comentó Platt. "Hablando tanto como científico como familiar de personas afectadas por el dolor crónico, el potencial de aliviar el sufrimiento sin alimentar la crisis de opioides es emocionante".

Este trabajo fue apoyado por los Institutos Nacionales de Salud y otras instituciones, y algunos autores son inventores en una solicitud de patente provisional a través de la Universidad de Pensilvania y Stanford University respecto a las secuencias personalizadas utilizadas para desarrollar y las aplicaciones de promotores opioides sintéticos.

Lectura rápida

¿Qué se descubrió?
Una nueva terapia genética que apaga el dolor sin los riesgos de adicción de los opioides.

¿Quién realizó el estudio?
Investigadores de la Universidad de Pensilvania y otras instituciones colaboradoras.

¿Cuándo se publicó el estudio?
El estudio fue publicado el 28 de marzo de 2026 en Nature.

¿Dónde se llevó a cabo la investigación?
En la Universidad de Pensilvania y en colaboración con otras universidades.

¿Por qué es importante este descubrimiento?
Podría ofrecer un tratamiento efectivo para el dolor crónico sin los riesgos asociados a los opioides.

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