CIENCIAS EXACTAS Y NATURALES
29/09/2026 | 12:36
Redacción Cadena 3
Un equipo de investigación del CONICET observó el impacto de las condiciones provocadas por fluctuaciones extremas en cuerpos de agua sobre dos especies de almejas invasoras. Este conocimiento permite el diseño de estrategias de control en la industria.
La investigación, publicada en la revista Biology, se centró en Corbicula fluminea y Corbicula largillierti, dos especies no nativas que cohabitan en el arroyo Santa Catalina, en la ciudad bonaerense de Azul. Los científicos encontraron que las condiciones climáticas extremas actúan como un "freno natural" que regula la densidad de sus poblaciones y, por ende, su éxito invasor.
El investigador Gustavo Darrigran, del Museo de La Plata, explicó que el arroyo presenta un ambiente templado con fluctuaciones hidrológicas extremas, desde sequías severas hasta inundaciones. Evaluaron cómo estas condiciones afectan a las dos especies que compiten por el mismo hábitat.
El equipo, que incluyó especialistas del Instituto de Limnología de La Plata y del Museo Argentino de Ciencias Naturales, analizó patrones de coexistencia, dinámicas poblacionales y biología reproductiva. Los hallazgos indicaron que, aunque ambas especies sufren por la inestabilidad del entorno, C. fluminea es más resistente y longeva, mientras que C. largillierti crece rápidamente pero es más vulnerable a cambios ambientales.
"C. fluminea muestra una capacidad de resiliencia y adaptativa notable, lo que le otorga un gran poder de dispersión. Domina el ecosistema al liberar gametos en condiciones favorables, optimizando su reproducción", agregó Darrigran. En contraste, C. largillierti presenta una estrategia de crecimiento rápido, pero su menor resistencia a condiciones adversas limita su supervivencia.
El estudio sugiere que las fluctuaciones ambientales, aunque adversas, pueden ser utilizadas para diseñar estrategias de control biológico que mitiguen el impacto de estas especies invasoras en la infraestructura hídrica. Darrigran destacó que, si bien es complicado controlar el ambiente natural, se pueden implementar herramientas en la industria para proteger tuberías y sistemas de agua.
Los investigadores proponen manipular los flujos de agua para controlar la bioinvasión, lo que podría resultar en beneficios económicos y ambientales, reduciendo la necesidad de biocidas, que actualmente se utilizan para combatir estos organismos invasores.
No toda especie no nativa es invasora
Darrigran explicó que no todas las especies no nativas son invasoras. Una especie se considera invasora cuando causa impactos en el ecosistema o efectos socioeconómicos. Por lo tanto, es fundamental evaluar el impacto de cada especie en su nuevo entorno.
Referencia bibliográfica
Darrigran, G., Damborenea, C., Penchaszadeh, P., Colautti, D., Maroñas, M., & Gutiérrez Gregoric, D. E. (2026). Same Habitat, Different Responses: Population Dynamics of Two Sympatric Invader Corbicula Species. Biology, 15(13), 1026. DOI: https://doi.org/10.3390/biology15131026
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