Investigación de la Universidad McGill
28/10/2026 | 05:37
Redacción Cadena 3
Un equipo de investigadores de la Universidad McGill realizó un descubrimiento que podría transformar nuestra comprensión sobre la inmunidad a largo plazo. En un estudio publicado en Nature Immunology, los científicos encontraron que las células T, un tipo de células inmunitarias, son capaces de detectar la rigidez de los tejidos que las rodean. Esta capacidad les permite utilizar señales físicas para decidir si se desarrollan en células de memoria duraderas que protegen contra futuras infecciones.
Tradicionalmente, se había asumido que las células T de memoria residentes en los tejidos, que permanecen en el cuerpo tras una infección y responden rápidamente si el mismo patógeno vuelve a aparecer, se guiaban principalmente por señales químicas. Sin embargo, este nuevo hallazgo desafía esa noción. Según los investigadores, la adaptación a las fuerzas mecánicas más fuertes dentro de los tejidos podría ser crucial para la supervivencia de estas células protectoras a lo largo del tiempo.
"Este es un hallazgo fundamental emocionante que desafía la forma en que pensamos sobre las células inmunitarias", expresó la autora principal, Judith Mandl, profesora del Departamento de Fisiología de McGill. "Sugerimos que las células T pueden 'sentir' su entorno y adaptarse a él, convirtiendo el entorno físico en una fuerza activa que moldea su comportamiento".
El estudio involucró a científicos de diversos departamentos de McGill, incluyendo el Centro Alan Edwards para la Investigación del Dolor, el Departamento de Bioingeniería y el Centro de Salud de la Universidad de McGill, así como instituciones colaboradoras en los Países Bajos y Estados Unidos.
Implicaciones para tratamientos de cáncer y enfermedades inmunitarias
Comprender cómo responden las células T a las condiciones físicas podría abrir nuevas posibilidades para tratar enfermedades en las que el sistema inmunológico ataca erróneamente los tejidos sanos, como en trastornos autoinmunes y alergias. Además, este descubrimiento podría tener importantes implicaciones en la investigación del cáncer, especialmente en los esfuerzos por mejorar los tratamientos que utilizan el sistema inmunológico para combatir tumores.
"Los tumores son a menudo densos y difíciles de penetrar para las células inmunitarias. Comprender cómo las células T se adaptan a estos entornos podría ayudar a los investigadores a diseñar inmunoterapias contra el cáncer que sean más eficaces para alcanzar y atacar los tumores", agregó Mandl.
Cómo se realizó el descubrimiento
Para investigar si el entorno físico influye en el comportamiento de las células T, los investigadores estudiaron células inmunitarias recolectadas de humanos y ratones. Colocaron las células dentro de geles de colágeno diseñados específicamente para imitar tejidos con diferentes niveles de rigidez. Los experimentos revelaron un patrón claro: a medida que los geles se volvían más rígidos, las células T eran cada vez más propensas a adquirir características asociadas con las células de memoria residentes en tejidos, que ayudan a proporcionar protección inmunológica a largo plazo.
Estos resultados indican que las propiedades físicas de los tejidos circundantes pueden ayudar a moldear cómo se desarrollan las células inmunitarias, añadiendo una nueva dimensión a la comprensión científica de la memoria inmunológica. Los investigadores ahora esperan identificar el sensor molecular específico que permite a las células T detectar su entorno físico. Determinar cómo este sensor convierte las fuerzas mecánicas en cambios en el comportamiento celular podría ayudar a explicar cómo el sistema inmunológico establece una protección duradera.
El estudio recibió financiamiento de programas como el Programa de Ciencia de Frontera Humana, los Institutos Canadienses de Investigación en Salud, la Fundación Canadiense para la Innovación, el Consejo de Investigación en Ciencias Naturales e Ingeniería de Canadá y los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU.
¿Qué descubrieron los científicos?
Descubrieron que las células T pueden sentir la rigidez de los tejidos, lo que influye en su desarrollo como células de memoria duraderas.
¿Quiénes realizaron el estudio?
Investigadores de la Universidad McGill, junto con colaboradores de instituciones en los Países Bajos y EE.UU.
¿Cuándo se publicó el estudio?
El estudio fue publicado el 27 de octubre de 2026 en Nature Immunology.
¿Dónde se llevó a cabo la investigación?
La investigación se realizó en la Universidad McGill y en colaboración con otras instituciones.
¿Por qué es importante este hallazgo?
Este descubrimiento podría revolucionar la comprensión de la inmunidad y abrir nuevas vías para tratamientos en enfermedades autoinmunes y cáncer.
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