Siete detenidos por el secuestro de una adolescente en Córdoba
Siete detenidos por el secuestro de un chico que salía del gimnasio en Córdoba.
Siete detenidos por el secuestro de una adolescente en Córdoba

Delito extorsivo

Un secuestro al "voleo" que obligó a una investigación contrarreloj

16/08/2023 | 10:41

Detrás de la banda desbaratada en la madrugada de este miércoles en Marqués Anexo aparece una historia para el asombro.

Redacción Cadena 3

Juan Federico

Tanto en la fiscalía federal como en la propia Jefatura de la Policía de Córdoba sabían, apenas se denunció el episodio, que estaban ante algo tan nuevo como peligroso. Una banda que había decidido pasar a la acción, de la manera más burda y perversa. Un secuestro al azar, al "voleo", que podía generar una cascada de consecuencias impredecibles. "Estábamos al comienzo de una banda que podía comenzar a generar zozobra en toda la población", graficó un experimentado sabueso. 

Todo ocurrió el pasado miércoles a la noche, cuando un adolescente de 15 años salió de su casa de barrio Marqués de Sobremonte y comenzó a caminar hacia el gimnasio. Eran pocas cuadras que lo separaban de su destino, pero lo suficientemente largas para que nunca pudiera llegar.

En medio del camino, dos jóvenes lo cruzaron. Uno hizo ademanes de estar armada. El muchacho, asustado, atinó a entregarles el teléfono celular, lo único de valor que llevaba encima. Pero no se trataba de un asalto. Los delincuentes pronto lo confundieron. "Vos le pegaste a mi hermano, ahora vas a ver". Todo era falso. Bajo amenazas, lo obligaron a caminar. A ir saliendo de las calles más transitadas para internarse en arterias oscuras donde el alumbrado público de la ciudad de Córdoba hace tiempo que escasea. 

De acuerdo a lo que consta en el expediente judicial, lo internaron en Marqués Anexo, un barrio de fronteras invisibles que hace al menos dos décadas muestra un nivel de violencia más que alarmante. Un sector en el que la muerte suele llegar mucho antes, asociada a una venta descontrolada de drogas al menudeo y una proliferación de armas de fuego que suelen conseguirse más rápido que un libro colegial. Allí donde la esquina hace tiempo absorbió a buena parte de la juventud.

El muchacho de 15 años fue ingresado en distintos domicilios del sector interno conocido como El Pueblito. Lo mantenían unos minutos, lo golpeaban y lo amenazaban. Incluso, más de una vez intentaron vendarle los ojos. Él, despierto, intentaba registrar todo. Mientras tanto, los delincuentes comenzaban a llamar a la familia de la víctima, con el celular del muchacho. "Es un secuestro. Peguen o lo matamos", fue el mensaje que esa misma noche le llegó a los papás, que son guardiacárceles. 

La reacción de ellos fue clave, según valoran los investigadores del Departamento Antisecuestros. Aún en shock, llamaron al 911 de la Policía y denunciaron lo que estaba sucediendo. No hizo falta chequear si se trataba de una estafa virtual o de un delito real: las llamadas desde el celular del adolescente se reproducían de manera insistente, incluso con videos de la víctima a merced de sus secuestradores.

A esa altura, ya se habían sumado más cómplices al secuestro. El adolescente seguía siendo llevado de un domicilio a otro, hasta que finalmente lo trasladaron a un descampado al fondo de Marqués Anexo, contra las vías. Allí, en medio de un pequeño montículo detrás del cual se forma una laguna, lo obligaron a quedarse casi cuerpo a tierra. Sumergido en el barrio. Amparados en la oscuridad y en ese código de la inseguridad extrema que manda a los ciudadanos a no transitar por distintos sectores de la ciudad cuando anochece. Territorio liberado para los delincuentes.

Un equipo especial de policías de Antisecuestros, que dependen de la Dirección General de Investigaciones Criminales, apuntaló a los padres durante aquellos eternos minutos de negociaciones. La prioridad, en ese momento, era recuperar al joven. Se pactó un pago de 70 mil pesos, que el propio padre entregó en El Pueblito. Arrojó la bolsa con los billetes en el lugar donde le habían indicado. Y se dio media vuelta, con las manos vacías. Sólo tenía la esperanza de que los secuestradores cumplieran con su palabra.

Minutos después, el teléfono volvió a sonar. El joven, ya liberado, había corrido a refugiarse en la casa de un amigo. 

La familia suspiró. Pero el fiscal Maximiliano Hairabedian y los investigadores de Antisecuestros no. Rápido se dieron cuenta de que estaban en frente de algo muy peligroso. Delincuentes que estaban empezando a incursionar en el secuestro extorsivo. 

Por la manera en la que habían presionado a los padres de las víctimas, durante las llamadas, tenían la impresión de que ya habían ejecutado antes secuestros "virtuales". Y que ahora habían decidido ejecutar este delito de manera real. Y habían logrado su cometido. 

Sin utilizar vehículos, sin tener un lugar fijo para tener a la víctima cautiva, en sólo un puñado de horas la banda se había alzado con 70 mil pesos en efectivo. "O los cortamos o vamos a tener un caso de esto todos los días", se dijeron entre sí los investigadores.

Esa madrugada nadie durmió. A la víctima le pidieron que relatara cada detalle que recordara. Paso por paso. Otro grupo de policías empezaron a buscar cámaras de seguridad por la zona donde el joven había sido abordado. Una tercera comisión, a la vieja usanza, fue al barrio, a buscar testigos y, sobre todo, a parar la oreja.

Este martes, los encargados de la investigación se juntaron con el fiscal Hairabedian y le presentaron todo lo que habían recopilado hasta entonces. Se decidieron cinco órdenes de captura. Un adulto mayor y cuatro jóvenes. La mayoría vinculados a robos calificados, pero sin antecedentes en secuestros. 

Se diagramó un operativo que obligó a una presencia masiva de uniformados: del Departamento Antisecuestros, de la Unidad de Investigación de Delitos Complejos, de la Unidad de Reunión de Información, policías del Comando de Acción Preventiva (CAP) y 50 gendarmes. 

Los allanamientos se ejecutaron de manera coordinada durante la madrugada de este miércoles. Los efectivos coparon diversos domicilios de El Pueblito, en Marqués Anexo, y de barrio Marqués de Sobremonte. Además de los cinco apuntados, otros dos sospechosos fueron apresados luego de que en sus viviendas se encontraran armas de fuego ilegales.


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