El auto en que trasladaron a la víctima apareció calcinado (Foto: Policía de Córdoba)
Un boliche, en medio de la trama del crimen de Los Boulevares
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Un boliche, en medio de la trama del crimen de Los Boulevares

Homicidio en Córdoba

El trasfondo detrás de la emboscada fatal de Los Boulevares

18/11/2022 | 12:10 | El principal acusado montó un imperio nocturno en medio de un barrio de Córdoba. La pista del ajuste de cuentas.

Redacción Cadena 3

Juan Federico

Ocurrió a mediados de octubre. Ya atardecía y los gritos de la mujer hicieron que el resto de la cuadra se asomara a la calle. La joven estaba ensangrentada y sólo pedía piedad: que no la golpee más. "¡Ya está! ¡ya está!", gritó él, cuando una vecina se animó a decirle que parara. Y se volvió adentro de la casa.

La mujer sobrevivió a las puñaladas y los golpes. Ante los médicos, no quiso decir qué le había pasado. Había testigos de sobra. Pero nadie quiso hablar. Sergio Alberto Guevara (39) en esa parte de barrio Autódromo, en las profundidades del noroeste de la ciudad de Córdoba, es sólo "el Chancho". O "el tranza", como ahora lo nombran quienes lo vieron crecer desde niño. "Tranza" en el submundo del delito significa "vendedor de drogas", "traficante", "narco". Alguien que de la noche a la mañana comenzó a amasar su propio imperio. Y también su propio mito. Señalamientos sociales sobre los que la Justicia, y mucho menos la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA), nunca encontraron pruebas.

"El Chancho" supo ser socio de un boliche ubicado en el ingreso de Villa Allende, donde la Donato Álvarez pasa a llamarse Goycochea. Esa extensa franja urbana sobre cuyos costados ha ido solidificándose en los últimos años un enorme cordón ciudadano con su propia dinámica. Barrios cada vez más empobrecidos, de casas a medio terminar, en los que abunda la oferta de drogas, las armas calientes y una lógica asociada al delito. Una configuración que no es exclusiva de la zona, sino que se replica en los cuatro puntos cardinales de la ciudad de Córdoba.

Hace ya unos años, "el Chancho" se abrió de su antiguo socio y a dos cuadras de su casa, en el corazón de Autódromo, edificó un boliche que hoy asoma de alto impacto, por el contraste con el resto del vecindario. Zafira Multiespacio es el nombre. Está rodeado de canchas de fútbol, pequeños locales comerciales y varias cámaras de seguridad. Transitar por la zona y toparse con esta infraestructura no deja de llamar la atención.

La noche en Córdoba ha sufrido un cambio abrupto en los últimos años. Decenas de pequeños boliches, sobre todo en el Centro, que pasaron a pocas manos. Y en la periferia, una multiplicación de nuevos espacios que parecen funcionar al margen de la legalidad: menores de 18 años entremezclados con mayores, abundante alcohol y una oferta de toda clase de sustancias en las adyacencias.

Inversiones que sugieren diferentes sospechas, pero que hasta ahora nunca han llamado la atención de los que deberían controlar e investigar.

Fue en este contexto que "el Chancho" Guevara edificó su propio poder. Un hombre sobre el que recibe diferentes señalamientos pero que, al mismo tiempo, también es reconocido por su trabajo social en el sector: brindar sus canchas de fútbol para que los niños del barrio puedan tener su propio espacio.

Tras aquella golpiza con su mujer, "el Chancho" protagonizó otro violento episodio, apenas unas horas después. Antes de un partido de Talleres, logró colarse en la Tribuna Willington, pese a que tenía la entrada prohibida y no tardó mucho en atacar a golpes al actual jefe de "La Fiel", un hombre conocido como "el Paisa". Es que "el Chancho" también participa de la agresiva interna de la barra brava. Forma parte de un sector que fue dejado de lado en medio de la lucha de poder hacia adentro. Aquel ataque tuvo su réplica y Guevara terminó bastante golpeado, según cuentan hoy aquellos que conocen de cerca los tentáculos de la poderosa barra albiazul.

Menos de un mes después, "el Chancho" quedó preso. En la madrugada de este martes, se entregó en la comisaría de su barrio. Acababa de leer en el portal de Cadena 3 que un hombre había sido encontrado asesinado en Los Boulevares. No tardó mucho en darse cuenta que no iba a poder lograr impunidad. Sus huellas habían quedado por todos lados.

El caso, enmarcado en una seguidilla de seis homicidios en menos de una semana en la ciudad -lo que ha generado mucho más que un llamado de atención al nuevo ministro de Gobierno y Seguridad de Córdoba, Julián López-, tiene condimentos propios que generó demasiadas suspicacias entre los investigadores.

En la noche del lunes, Carlos Silvestre Dángelo (41) fue ejecutado tras ser emboscado en medio de una trama que a medida que pasan las horas se va volviendo cada vez más espesa.

Dángelo, con pasado en la cárcel de Bouwer, el lunes al atardecer fue con su hijastro y un sobrino a un bar del Parque Sarmiento, donde se encontraron con al menos una persona más. Si bien los primeros testigos dijeron que estaban acordando la venta de un auto, los detectives ya empiezan a sospechar de que en realidad iban a tramar un asunto inconfesable.

Lo concreto es que la reunión luego se trasladó a un centro comercial de Alto Verde, a varios minutos del lugar original, hasta que finalmente el grupo se dividió: Dángelo se subió con una o dos personas más en un Citroën C4, mientras que su sobrino y su hijastro se quedaron en otro vehículo.

El conductor de Citroën C4 se dirigió hacia calle Los Polacos al 4900, en Los Boulevares. Se trata de un sector de caminos de tierra, oscuro y de amplios descampados. Ideal para que ocurra lo que finalmente sucedió: allí, Dángelo fue ejecutado.

Una testigo ya declaró que vio cuando al hombre lo bajaron del auto y, a un costado del camino, un grupo lo rodeó y lo sometió.

El primer diagnóstico médico indicó que recibió un balazo en la pierna izquierda y una grave lesión en la cabeza. La autopsia confirmó que sufrió cinco golpes en la cabeza, propinados con un objeto contundente, y que falleció desangrado a causa del balazo que impactó en su pierna izquierda. 

Cuando los atacantes lo dejaron abandonado a Dángelo, aún estaba con vida. Por eso, de manera extraoficial, desde el círculo íntimo de "el Chancho" se habla de un "susto que se fue de las manos". "Dice que no lo quisieron matar, sino asustar, pero se desangró", agregó un investigador.

¿Por qué fue el ataque? En la causa se sospecha que Guevara creía que su mujer se mensajeaba con Dángelo, apenas él salió de la cárcel.

Desde el entorno de "el Chancho" dicen que lo golpearon y balearon porque Dángelo intentó estafarlo con la venta de un auto.

En ningún caso hay justificación posible, se entiende en la causa penal que lleva adelante el fiscal Juan Pablo Klinger.

Lo concreto es que apenas se comenzó a conocer que Dángelo había muerto, los atacantes se preocuparon. En la zona de Nuevo Argüello, cerca de Zafira, quemaron el C4. La idea, se presume, era borrar las huellas. 

Pero finalmente, "el Chancho" se entregó: el hijastro y el sobrino de la víctima ya estaban declarando que él era uno de los hombres que habían estado con Dángelo antes de que este fuera asesinado.

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