"Charly, me salvé"
18/09/2026 | 15:23
Redacción Cadena 3
Rony Vargas
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Cartas que sobrevivieron al tiempo: de Piazzolla a Gardel
En 1935, un chico argentino de 14 años recibió una invitación que podía cambiarle la vida. Carlos Gardel quería que viajara con él. El muchacho se llamaba Astor Piazzolla, aunque todavía no era el músico que revolucionaría el tango.
Piazzolla vivía entonces en Nueva York y tocaba el bandoneón. Su padre, Vicente, era admirador de Gardel y le había enviado un regalo. Astor fue a entregárselo y Gardel quedó fascinado con aquel chico que hablaba inglés, conocía Nueva York y tocaba el fuelle.
El encuentro derivó en una experiencia que Piazzolla llevaría consigo durante toda su vida. Gardel lo hizo participar en su película El día que me quieras, donde aparece durante unos segundos como un vendedor de diarios, un canillita.
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Pero hubo otro momento que quedó grabado en la memoria del joven músico. Una tarde, Astor tocó el bandoneón para Gardel. Después de escucharlo, el cantante le hizo una observación que Piazzolla nunca olvidaría:
Poco después llegó la invitación para acompañarlo en su gira. Sin embargo, Vicente decidió que Astor no viajara. Tenía apenas 14 años.
El 24 de junio de 1935, pocos meses después, el avión en el que viajaba Gardel cayó en Medellín. El cantante murió junto a los hombres que lo acompañaban. Piazzolla se había quedado en Nueva York.
Más de cuatro décadas después, en 1978, Piazzolla volvió sobre aquella historia y escribió una carta imaginaria para Gardel. Era una conversación imposible con alguien que ya no podía responderle.
“Charly, ¿te acordás de mí?”, comienza la carta. Piazzolla le cuenta que los tiempos habían cambiado, que el tango también había cambiado y que él finalmente había llegado lejos.
En medio de ese diálogo imaginario aparece también el humor: “Vos que conocés a los ángeles, ¿por qué no le pedís que cambien el sistema y metan algún bandoneón en la orquesta?”.
Pero la carta adquiere una dimensión especial cuando Piazzolla mira hacia atrás y piensa en aquella invitación de 1935. Ahora podía comprender algo que entonces era imposible saber.
Y enseguida completa la idea con una de las frases más conmovedoras de la carta: si hubiera viajado con Gardel, quizás en lugar de tocar el bandoneón estaría tocando el arpa.
Piazzolla también imagina a Gardel en el cielo, rodeado de grandes músicos del tango como Troilo, Mafia y Lawrence. Incluso se imagina compartiendo una orquesta con ellos.
“Algún día nos encontraremos en el último piso. Espérame, pero no te mueras nunca”, le escribe.
Gardel había muerto en 1935 y Piazzolla moriría en 1992. Entre ambos quedó una vida entera y una pregunta que nunca tuvo respuesta: ¿qué habría pasado si aquel chico de 14 años hubiera subido a aquel avión?
La historia no permite saberlo. Lo que sí se sabe es que aquel chico que no viajó con Gardel terminó cambiando para siempre la música que el propio Gardel había ayudado a llevar al mundo.
Y más de 40 años después de aquel encuentro, Piazzolla todavía tenía algo que decirle.
1. ¿Qué invitación recibió Astor Piazzolla en 1935?
Recibió una invitación de Carlos Gardel para viajar con él.
2. ¿Quién era el padre de Piazzolla y qué hacía?
Su padre, Vicente, era admirador de Gardel y le envió un regalo.
3. ¿Qué ocurrió el 24 de junio de 1935?
El avión en el que viajaba Gardel cayó en Medellín y él murió.
4. ¿Qué escribió Piazzolla en 1978?
Escribió una carta imaginaria a Gardel reflexionando sobre su vida y su carrera.
5. ¿Qué pregunta queda sin respuesta en la historia?
La pregunta es qué habría pasado si Piazzolla hubiera viajado con Gardel.
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