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Boca, no se siente Boca

05/05/2011 | 12:32

¿Qué le pasa a Boca?

Candidato de todos en el verano.

Decepción de la mayoría en el Clausura.

Sólo un triunfo en la Bombonera.

Internas eternas en su plantel y en su Comisión Directiva.

Técnico discutido. Lejos de los torneos internacionales. Con temor a los promedios de la próxima temporada.

Poco fútbol, muchas dudas.

Esta es sólo una breve enunciación de lo que todos conocen.

Buscando en el archivo, encontré una explicación con la que podemos o no coincidir, escrita hace cuarenta años por un maestro del periodismo: mi admirado Osvaldo Ardizzone.

En el número 26.693 de la revista El Gráfico, del 18 de mayo de 1971.

Boca venció a Atlanta por 3 a 1, en decimoquinta fecha del Metropolitano.

Boca estaba en la mitad de la tabla de posiciones.

Su técnico José María Silvero, que habia logrado el título en el Nacional del 70, no le encontraba la vuelta en el certamen posterior.

Boca jugaba tan mal como ahora.

En ese contexto El Grafico títulaba: "Boca alcanzó a levantar la cabeza, PERO LAS ESTRELLAS ESTÁN LEJOS"

Los invito a compartir el comienzo del comentario de cuatro décadas atrás, de Ardizzone.

"Este Boca tiene miedo. Sí, miedo. Y esta afirmación está lejos de encerrar una acusación peyorativa. Porque no es el temblor que proviene de un sentimiento de cobardía. Es el que nace de la desconfianza. El que surge de la vacilación. El de Boca es un miedo mental, psicológico.

"Como si sus jugadores estuviesen influenciados por la responsabiidad de un prestigio que los frena, que los inhibe...

Como si en esta etapa de contrariedad, el miedo a la derrota pesase más que la convicción por el triunfo... y es, entonces, cuando

por contrapartida, concluye por empequeñecerse.

"Termina por adquirir esa fisonomía de pusilanimidad, de equipo que sale al campo dudando, sin que a lo largo del partido, denuncie esa grandeza espiritual de quien sabe lo que quiere porque tiene total confianza en sus fuerzas.

"¿A qué juega Boca? Es una incógnita. No se vislumbra una mecánica definida, ni para atacar, ni para defender. No porque tal vez falten

los lineamientos tácticos de su director técnico. Simplemente por esa sensación de inseguridad que transmiten todas las maniobras.

Para este Boca, el resultado no sugiere futuro.Tal vez la influencia espiritual para fortalecer ese MIEDO de no llegar a sentirse

BOCA..."

Cualquier semejanza con la realidad del Boca 2011, es pura coicidencia...