La fiesta más grande
16/02/2026 | 13:16
Redacción Cadena 3
Buenos Aires, 16 febrero (NA)-- La primera noche de desfiles del Carnaval de Río de Janeiro transformó el Sambódromo en un cauce de luz, música y emoción que parecía no tener orillas. Desde temprano, una marea humana avanzó por las avenidas cercanas al Sambódromo de la avenida Marquês de Sapucaí, envuelta en lentejuelas, coronas improvisadas y banderas de escuelas de samba que ondeaban como estandartes de una batalla festiva.
En el aire flotaba una mezcla de perfume, sudor y pólvora de fuegos artificiales, mientras los vendedores ambulantes ofrecían refrescos y bocadillos al ritmo de los primeros tambores que anunciaban el inicio de la gran noche. Cuando se apagaron las luces de las tribunas por un instante y se escuchó el rugido de la batería inaugural, la avenida se convirtió en un escenario gigantesco donde cada paso era una declaración de identidad.
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El carnaval carioca volvió a demostrar que no es solo un espectáculo, sino una narración colectiva que une historia, política, memoria popular y esperanza, indica la Agencia Noticias Argentinas.
La encargada de abrir la noche fue la escuela Acadêmicos de Niterói, que regresó al Grupo Especial con un desfile marcado por la fuerza de su mensaje social. Su enredo, dedicado a la trayectoria del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva (presente en un palco), recorrió episodios de la infancia humilde del líder político, su paso por el sindicalismo y su llegada al poder. Carros alegóricos gigantescos mostraban escenas de fábricas, barrios obreros y plazas populares, mientras cientos de bailarines vestían trajes que mezclaban símbolos del nordeste brasileño con colores intensos de rojo y dorado.
El público respondió con aplausos largos y cánticos que se confundían con el samba-enredo, convirtiendo la Sapucaí en un coro multitudinario. Tras ese inicio cargado de significado político, la avenida se tiñó de arte y metamorfosis con la llegada de Imperatriz Leopoldinense. Su desfile fue un homenaje a la libertad creativa y a la figura del cantante Ney Matogrosso, icono de la música brasileña. Plumas gigantes, máscaras brillantes y coreografías audaces evocaron la idea del camaleón, capaz de transformarse sin perder su esencia.
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ó un ritmo contagioso que hizo levantarse a parte del público de sus asientos. Las fantasías, dominadas por tonos verdes, violetas y plateados, reflejaron un carnaval que dialoga con el teatro, la danza contemporánea y la cultura pop. En cada sector del Sambódromo se escuchaba la misma frase: "Esto es puro espectáculo".
La tercera escuela en tomar la avenida fue la tradicional Portela, que apostó por una narrativa espiritual y profundamente brasileña. Su todo rescató la figura del Príncipe Custódio y el legado de las religiones de matriz africana, mezclando elementos del candomblé con referencias históricas y poéticas. Los carros alegóricos parecían templos móviles, con altares de luces azules y doradas, mientras los componentes avanzaban con pasos ceremoniales que registraban antiguas procesiones.
Portela ofreció un desfile elegante, con énfasis en la armonía y la emoción, y logró uno de los momentos más silenciosos y respetuosos de la noche, cuando el público guardó un breve mutismo para luego estallar en aplausos al final de la presentación.
El cierre de la primera jornada quedó en manos de la mítica Estação Primeira de Mangueira, que llevó a la avenida un homenaje a las raíces afroindígenas de la Amazonia. Con un enredo que exaltó la figura del "guardián de la selva", la escuela combinó verdes intensos, marrones terrosos y destellos de oro para recrear un universo mítico donde la naturaleza y la cultura caminan juntas.
gigantes en movimiento, y los bailarines representaban espíritus del bosque, pescadores y curanderos. La Mangueira cerró la noche con un mensaje de orgullo cultural y defensa de la diversidad, recordando que el carnaval también es un espacio de resistencia simbólica.
Más allá de la competencia, la primera noche estuvo marcada por una atmósfera de convivencia. Familias enteras compartieron bancas en las gradas, los turistas se mezclaron con veteranos sambistas, y los fotógrafos corrieron de un lado a otro buscando capturar el instante perfecto: un giro de falda, una lágrima de emoción o un beso lanzado al público desde un carro alegórico.
Cada escuela dejó su huella, y el público respondió con una energía que se mantuvo viva hasta el amanecer; fuera del Sambódromo, la ciudad seguía latiendo al ritmo del carnaval.
En barrios como Lapa, Copacabana y Santa Teresa, los blocos callejeros llenaron las calles de música y disfraces improvisados. El eco de los tambores de la Sapucaí se mezclaba con guitarras, silbatos y risas, creando una sinfonía urbana que se extendía por avenidas y plazas. Río de Janeiro se transformó, una vez más, en un gran escenario sin techo.
La primera noche de desfiles dejó claro que el Carnaval 2026 será grabado por su diversidad temática y por la intensidad emocional de sus presentaciones. Entre homenajes políticos, tributos artísticos y celebraciones de la herencia afroindígena, la Sapucaí fue testigo de un mosaico de identidades que definen al Brasil contemporáneo. No hubo un solo tono dominante: hubo drama, belleza, crítica social y poesía visual.
Mientras las luces se apagaban y los últimos componentes abandonaban la avenida, el público salía con la sensación de haber participado en algo más que un concurso ya que había asistido a un relato vivo del país, contado con plumas, tambores y pasos de samba. La madrugada encontró a Río cansada pero feliz, con el corazón aún vibrando al compás de la batería y así, entre el cansancio y la euforia, la ciudad se preparó para las próximas noches de desfile, sabiendo que el carnaval apenas había comenzado y que todavía quedaban muchas historias por bailar en la avenida. AgenciaNA.
¿Qué ocurrió en el Carnaval de Río de Janeiro?
La primera noche de desfiles transformó el Sambódromo en un espectáculo de luz, música y emoción, con la presencia de Lula en un palco.
¿Quién abrió el desfile?
La escuela Acadêmicos de Niterói fue la encargada de abrir la noche, con un mensaje social en su enredo.
¿Qué temas se abordaron en los desfiles?
Los desfiles abordaron temas como la historia política de Brasil, la diversidad cultural y homenajes a figuras icónicas.
¿Cómo fue la respuesta del público?
El público respondió con aplausos y cánticos, creando un ambiente de convivencia y celebración en el Sambódromo.
¿Qué se espera para el Carnaval 2026?
Se espera que el Carnaval 2026 se destaque por su diversidad temática y la intensidad emocional de las presentaciones.
[Fuente: Noticias Argentinas]
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