Violencia en la infancia
17/10/2026 | 08:00
Redacción Cadena 3
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Caso Valentín Yankelevich: cuáles son las señales para detectar si un niño sufre maltrato
Los chicos que atraviesan situaciones de maltrato pueden expresar su sufrimiento a través del cuerpo, las enfermedades, una caída en el rendimiento escolar o la necesidad de quedarse en determinados lugares. Así lo explicó el médico neurólogo, psiquiatra y legista Enrique Luis de Rosa, quien advirtió que el principal obstáculo para reconocer esos pedidos de ayuda es que, con frecuencia, los adultos no los escuchan.
En diálogo con Cadena 3, el especialista (M.N. 63.406) analizó las señales de violencia infantil, el daño que provoca ser agredido por quien debería proteger y la importancia de otros familiares como figuras de cuidado. La conversación se produjo tras el testimonio de Valentín Yankelevich, hijo de Romina Yan y Darío Giordano.
Valentín relató en diálogo con Infobae que sufrió violencia física y psicológica durante su infancia y destacó la intervención de su abuelo, Gustavo Yankelevich, con quien pasó a vivir junto a su hermano Franco. Giordano, por su parte, negó las acusaciones en un comunicado difundido esta semana.
De Rosa sostuvo que la dificultad para detectar el maltrato no siempre reside en que sus manifestaciones sean sutiles. "Un chico se expresa de múltiples maneras, pero se expresa inevitablemente", afirmó. Enumeró las manifestaciones corporales, las enfermedades, los relatos explícitos, el descenso del desempeño escolar y los apegos o preferencias por permanecer en un lugar y evitar otro.
Al referirse a la infancia como una etapa asociada con quienes todavía no tienen voz, subrayó la necesidad de atender también las formas de expresión que van más allá de las palabras. "La clave, en realidad, más que las señales, es que en general los adultos no escuchamos", señaló. También coincidió con la valoración de la escucha atenta.
Desde su experiencia en el ámbito forense, donde trabaja con casos de abuso sexual infantil y otras formas de violencia, describió una contradicción central: "El que no escucha es, a la vez, el que debe proteger y es, a la vez, el que agrede".
El médico relacionó esa situación con el concepto de "abuso de confianza", al que aludió al mencionar a Marie-France Hirigoyen. Explicó que el niño espera recibir protección de una persona y encuentra, en ese mismo vínculo, castigo. Sin restar gravedad a las agresiones físicas o sexuales, sostuvo que esa ruptura de la confianza puede afectar profundamente la identidad y dejar un daño psicológico incluso mayor que las lesiones corporales.
Consultado sobre la distancia entre la imagen pública de una familia y lo que sucede puertas adentro, explicó que las personas construyen relatos sobre sí mismas y los demás. "Nos contamos historias para poder vivir", expresó, al recuperar una idea presente en la psicoterapia y la filosofía.
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/Fin Código Embebido/Advirtió que ese mecanismo también aparece en personas que cometieron delitos graves y elaboran una explicación que las exculpa. Según describió, el agresor puede presentarse como víctima, considerar que sufre más que sus hijos o entender sus actos como una descarga del malestar y la ansiedad, sin reconocer el lugar de responsabilidad que ocupa.
"Ese sujeto encuentra una lógica y esa lógica puede ser que él también es víctima", sostuvo. Su explicación se refirió a mecanismos generales de la violencia y a la forma en que esas justificaciones pueden sostenerse dentro de una familia.
De Rosa señaló que los roles familiares también funcionan como referencias psicológicas a partir de las cuales los chicos construyen su identidad. Diferenció el efecto de un padre protector del de uno que agrede, y el de una madre que favorece la autonomía del de otra que limita o impide la separación del vínculo.
En ese sentido, consideró que cierta armonía familiar requiere que sus integrantes compartan una narrativa común. La manera en que cada uno ocupa su lugar, explicó, contribuye a estructurar el mundo interno del niño.
Otro de los ejes de la conversación fue el significado de que Valentín dejara de utilizar el apellido paterno y se refiriera a Giordano por su nombre, en lugar de llamarlo "papá". El especialista vinculó ese tipo de decisiones con la necesidad de tomar distancia de una figura que, en vez de aportar cuidado y organización, se convierte en una fuente de sufrimiento.
"¿Qué pasa cuando ese orden, en lugar de ser un orden, es una cárcel y queremos escapar de ella?", planteó. Explicó que una manera de buscar esa salida puede ser dejar de identificarse con el apellido, el nombre o las referencias asociadas a ese vínculo.
Advirtió, sin embargo, que esa ruptura también puede dejar a la persona, por momentos, sin parte de las referencias que sostenían su identidad. Por eso, remarcó que los conflictos con las figuras paterna y materna pueden tener consecuencias psicológicas graves.
Como referencia cultural, recurrió al mito de Cronos, que devoraba a sus hijos, y a la protección materna que permitió salvar a Zeus. En su interpretación simbólica, liberarse de una figura paterna que domina también puede representar la posibilidad de construir una vida y un tiempo propios. Asimismo, vinculó la idea de patria con el padre como figura de orden y estructura.
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/Fin Código Embebido/En ese punto, destacó el lugar que puede ocupar un abuelo y lo relacionó con el concepto antropológico de familia extensa. Señaló que tíos, abuelos u otros allegados pueden asumir la protección cuando los padres están ausentes o no cumplen esa función.
"Quien protege es el tío, es el abuelo, es otro", resumió. Ante la presencia de numerosas familias monoparentales, propuso repensar la centralidad de la familia nuclear y recuperar el valor de una red de cuidado más amplia.
Sobre la repercusión del caso, De Rosa explicó que estos testimonios quiebran la ilusión de que las personas conocidas tienen vidas ideales, ajenas al dolor que atraviesa al resto de la sociedad. Aclaró que no conocía toda la historia familiar ni compartía la referencia generacional de quienes crecieron con Chiquititas, pero destacó el alcance que puede tener la revelación pública de una experiencia traumática.
Lo vinculó con lo que ocurre en la difusión de temas de salud mental cuando una figura reconocida cuenta que también atraviesa un padecimiento: "Nos permite, nos avala hablar de nuestro propio dolor".
Para el especialista, descubrir que detrás de una historia idealizada existía otra realidad permite que otras personas se identifiquen con lo vivido y encuentren menos vergüenza al hablar de sus propias experiencias. Por eso, consideró que el interés que despiertan estos relatos también puede tener un efecto positivo, más allá de su repercusión como escándalo. "Permite pensar que hasta los dioses, entre comillas, sufren y eso los vuelve más humanos", concluyó.
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/Fin Código Embebido/Entrevista de Carolina Amoroso.
¿Qué expresan los chicos que sufren maltrato? Pueden expresar su sufrimiento a través del cuerpo, enfermedades, bajo rendimiento escolar o la necesidad de permanecer en ciertos lugares.
¿Quién es Enrique Luis de Rosa? Es un médico neurólogo, psiquiatra y legista que analiza las señales de violencia infantil y la importancia de la escucha en los adultos.
¿Cuándo se realizó la conversación con De Rosa? La conversación se produjo tras el testimonio de Valentín Yankelevich sobre su experiencia de maltrato.
¿Dónde se publicó la entrevista original de Valentín? La entrevista original fue publicada en Infobae, realizada por Tatiana Schapiro.
¿Por qué es importante la escucha atenta según De Rosa? La escucha atenta es crucial para reconocer las señales de maltrato y ayudar a los niños que sufren.
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