Nedio millón de argentinos tienen Alzheimer u otros trastornos cognitivos.

Salud cerebral

Alzheimer: cinco hábitos que ayudan a prevenir el deterioro cognitivo

26/09/2026 | 08:21

El neuropatólogo Gustavo Sevlever estimó en Cadena 3 que medio millón de argentinos tienen la enfermedad u otros trastornos cognitivos. Advirtió sobre la salud de los cuidadores y las limitaciones del sistema sanitario.

Redacción Cadena 3

Audios

Alzheimer: cinco hábitos que ayudan a prevenir el deterioro cognitivo

El diagnóstico temprano y la combinación de actividad física, control cardiovascular, alimentación saludable, socialización y entrenamiento cognitivo están modificando el abordaje del Alzheimer, sostuvo el neuropatólogo Gustavo Sevlever. El especialista destacó la importancia de actuar antes de que avance el deterioro y de acompañar tanto a los pacientes como a quienes los cuidan.

En diálogo con Cadena 3, el director de Docencia e Investigación y jefe del Departamento de Neuropatología del Instituto Fleni estimó que alrededor de medio millón de personas padecen Alzheimer o trastornos neurocognitivos en la Argentina. Advirtió que esa cifra no refleja a todas las personas que están en riesgo, un grupo central para las estrategias de prevención en una sociedad que envejece.

Ante las consultas sobre olvidos y lagunas de memoria, aclaró que el envejecimiento saludable también puede producir cambios que no necesariamente anticipan una enfermedad. Comparó ese proceso con las arrugas de la piel: el cerebro también envejece y algunos olvidos son considerados benignos porque tienen escasa repercusión práctica.

Sin embargo, remarcó que la evaluación profesional permite distinguir esas situaciones de las que pueden anunciar Alzheimer u otra demencia. "La consulta con el profesional especializado es mandatoria", afirmó.

Para explicar la utilidad de la detección temprana, recurrió al ejemplo del colesterol y el riesgo cardiovascular: así como ciertos indicadores permiten anticipar riesgos antes de que ocurra un infarto, existen herramientas que ayudan a identificar señales de la enfermedad cuando las funciones cognitivas todavía están conservadas.

Sevlever identificó tres avances que, según consideró, están cambiando la historia del Alzheimer: los métodos de diagnóstico precoz, las intervenciones preventivas sobre el estilo de vida y los tratamientos dirigidos contra la proteína amiloide.

Sobre el primero, destacó los biomarcadores, entre ellos los que pueden medirse mediante análisis de sangre. Explicó que permiten identificar alteraciones antes de la aparición de síntomas y describió esa situación como la de "un nuevo paciente": alguien que está en riesgo, pero que aún conserva sus capacidades. Allí ubicó una oportunidad para intervenir e intentar preservar el funcionamiento cerebral.

En materia de prevención, resaltó como un motivo de orgullo el programa LatAm-FINGERS, desarrollado en 11 países latinoamericanos y 12 centros, coordinado por Fleni y financiado por la Alzheimer''s Association. La iniciativa estudió a personas con riesgo de deterioro cognitivo mediante una intervención que combinó cinco componentes.

El especialista destacó una mejora del 55% y sostuvo que el resultado "supera todo lo que conocemos hasta ahora". Según los resultados publicados del estudio, ese porcentaje corresponde a una mejora en la cognición global un 55% mayor en el grupo que recibió acompañamiento estructurado respecto del que siguió un programa más flexible y autoguiado.

/Inicio Código Embebido/

/Fin Código Embebido/

Al detallar las conductas que recomendó, explicó que deben trabajarse de manera conjunta:

• Control cardiovascular: seguimiento estricto de la hipertensión, el colesterol y las enfermedades cardiovasculares con un cardiólogo. Hizo especial hincapié en el control de la presión arterial.

• Actividad física: ejercicios aeróbicos y de fuerza. Señaló que las pesas adquieren importancia en los adultos mayores por la pérdida de masa muscular y remarcó que el organismo está preparado para moverse, como lo hacían los antepasados que recorrían kilómetros para conseguir alimento. "El sedentarismo es tóxico", expresó Sevlever en Cadena 3.

• Alimentación: destacó la dieta mediterránea como la más estudiada y, según su evaluación, la más eficaz dentro de las estrategias alimentarias de prevención.

• Socialización: mantener vínculos y atender los problemas auditivos que pueden dificultar la interacción. Explicó que el cerebro dedica enormes recursos a comprender a los demás, una capacidad vinculada desde la evolución a reconocer amenazas, colaborar y convivir. "La soledad es tóxica", advirtió, y la señaló como un agravante de la demencia y de los trastornos cognitivos.

• Entrenamiento y rehabilitación cognitiva: ejercicios para la memoria y otras capacidades, mediante aplicaciones o con la intervención de profesionales de la neuropsicología.

El médico subrayó que estas medidas requieren participación activa del paciente y acompañamiento para sostener cambios de conducta. "El médico no puede dejar de fumar por el paciente o hacer ejercicio por el paciente o hacer dieta por el paciente", graficó.

/Inicio Código Embebido/

/Fin Código Embebido/

Respecto de los medicamentos, mencionó dos fármacos que permiten retirar del cerebro una proteína que describió como tóxica, la amiloide. Aclaró que sus resultados todavía no son espectaculares, aunque señaló que se trata de un campo en desarrollo y que probablemente aparezcan nuevas opciones.

Para explicar esa expectativa, recordó que los primeros antirretrovirales contra el VIH tuvieron una eficacia limitada y que, con el tiempo, las combinaciones de tratamientos permitieron controlar la infección y convertirla en una condición crónica. Utilizó esa experiencia como referencia sobre la evolución posible de una línea de investigación.

Sevlever también abordó las consecuencias de la enfermedad sobre las familias. Coincidió en que, cuando el deterioro avanza y la persona pierde conciencia de su situación, el cuidador inmediato puede ser quien más sufre.

"El cuidador se vuelve más frágil", señaló. Explicó que existe un campo de estudio médico sobre la patología del cuidador y mencionó problemas como diabetes e hipertensión. En ese sentido, consideró que quien acompaña también puede convertirse en una víctima de la enfermedad de la persona cuidada.

El neuropatólogo vinculó ese impacto con los cambios que las enfermedades cerebrales pueden provocar en la personalidad, el pensamiento y los vínculos. Comparó esa situación con una afección del hígado o de una rodilla, en la que, más allá de la evolución clínica, la identidad suele mantenerse.

En el Alzheimer, explicó, un ser querido al que se conoce desde hace décadas puede dejar de reconocer a sus familiares, pensar de otra manera o presentar síntomas psiquiátricos. Describió ese proceso como una transformación que los cuidadores pueden vivir con la sensación de estar frente a otra persona, y coincidió con la referencia a la despersonalización planteada durante la entrevista.

/Inicio Código Embebido/

/Fin Código Embebido/

Otro obstáculo que identificó fue el estigma. Señaló que la vergüenza y la discriminación asociadas a determinadas enfermedades pueden demorar la consulta, dificultar el diagnóstico precoz y obstaculizar los tratamientos.

Mencionó que algo similar ocurre con el cáncer, cuyo nombre muchas personas evitan pronunciar, y recordó la experiencia del VIH. Destacó que la organización de los pacientes para exigir recursos destinados a la investigación, la reducción de la discriminación y el desarrollo de los antirretrovirales fueron decisivos para transformar su abordaje. Señaló que el control crónico de la infección no equivale a disponer de una cura generalizada.

Por eso, sostuvo que el trabajo médico debe enfrentar tanto la enfermedad y sus mecanismos —que en el Alzheimer todavía presentan interrogantes— como la discriminación que la rodea.

Consultado sobre la aparición de casos en personas jóvenes, explicó que el Alzheimer afecta principalmente a mayores de 65 años. Aclaró que, por tratarse de una enfermedad frecuente, también pueden aparecer casos en edades menos habituales, cuyo estudio resulta especialmente valioso para comprender sus mecanismos. Indicó que Fleni desarrolla programas de investigación en ese campo.

Dentro de esos casos, distinguió un grupo muy reducido de formas hereditarias vinculadas con mutaciones que pueden provocar la enfermedad a los 35 o 40 años. Según precisó, representan menos del 2% del total de los pacientes con Alzheimer.

Explicó que esas familias pueden presentar antecedentes de abuelos, tíos, primos o sobrinos que enfermaron a edades similares. Comparó la identificación de ese patrón familiar con lo que ocurre en otras enfermedades hereditarias, como la hemofilia, y señaló que las mutaciones conocidas permiten reconocer a quienes desarrollarán estas formas tempranas.

"Sabemos cuál es la mutación", indicó. Añadió que existen protocolos de tratamiento e investigación en personas que todavía no presentan la enfermedad, precisamente porque se conoce su riesgo genético y se busca intervenir antes de los síntomas.

/Inicio Código Embebido/

/Fin Código Embebido/

Sevlever diferenció esas situaciones del Alzheimer esporádico, la presentación habitual en los adultos mayores. En este último pueden existir pequeñas variaciones genéticas que, combinadas, generan una predisposición, pero no determinan de manera inevitable que la persona vaya a enfermar.

También aclaró que encontrar casos en dos generaciones de una misma familia no demuestra, por sí solo, una forma hereditaria. Para ilustrarlo, utilizó el ejemplo del resfrío: una enfermedad común puede afectar a distintos familiares por su frecuencia, sin que esa coincidencia pruebe una transmisión genética. Agregó que una predisposición tampoco siempre se convierte en enfermedad, porque intervienen otros factores.

El especialista situó estos desafíos en un cambio demográfico que consideró inédito por su magnitud. Señaló una caída de la natalidad cercana al 50% desde 2014 y la vinculó con una tendencia internacional, al tiempo que destacó el aumento de la expectativa de vida.

Al describir ese crecimiento, habló de una expectativa de "30 y pocos años" a comienzos del siglo XX y de otra actual cercana a los 80. La referencia histórica requiere una precisión: las series del Indec sitúan los valores de alrededor de 33 años en 1882 y los de aproximadamente 40 años en 1905.

Sevlever comparó la mayor longevidad con disponer de "una vida más", como en los videojuegos. Agregó que también mejoraron las condiciones en las que se llega a edades avanzadas y señaló que, en términos cognitivos, una persona de 60 años puede parecerse a una de 50 de generaciones anteriores. Aun así, insistió en que la combinación de menos nacimientos y más años de vida modifica las necesidades sanitarias.

Ante una pregunta sobre la capacidad de respuesta de PAMI, IOMA, las obras sociales y las prepagas, respondió: "No está a la altura de las circunstancias". Enmarcó esa evaluación en una "enorme tensión funcional" de la medicina argentina, que atraviesa a los distintos sectores y que, según remarcó, también se observa en otros países.

Explicó que el envejecimiento y la menor renovación de la población presionan sobre la relación entre los aportantes y las necesidades económicas de quienes utilizan los sistemas de salud. Como referencia, mencionó una fecundidad de aproximadamente 1,8 hijos por mujer, por debajo del nivel de reemplazo de 2,1. El informe de Unicef difundido el 2 de septiembre ubica ese indicador en 1,3 hijos por mujer.

A esa situación sumó el fuerte incremento de los costos médicos. Consideró que los sistemas no están suficientemente preparados para responder al Alzheimer ni a otras demandas y defendió la prevención como una herramienta de menor costo que puede ampliarse a muchas personas sin que el gasto crezca en la misma proporción.

"Hay que hacer mucho hincapié en los temas de la prevención cuando se puede", sostuvo, porque esas intervenciones pueden modificar la evolución de las enfermedades incluso en un contexto económico desfavorable.

Antes de terminar, pidió agregar un ejemplo sobre la capacidad de cambiar hábitos colectivos. Recordó que durante su infancia fumar era una práctica extendida e incluso valorada desde lo estético, y contrastó esa aceptación con el retroceso social del cigarrillo. "La sociedad puede lograr cosas cuando entiende, cuando tiene comunicación clara y cuando sabe lo que tiene que hacer", concluyó.

/Inicio Código Embebido/

/Fin Código Embebido/

Entrevista de Carolina Amoroso, Fernando Barrionuevo y Mauricio Conti.

Lectura rápida

¿Qué aborda el artículo? El artículo discute el diagnóstico temprano y el tratamiento del Alzheimer mediante actividad física, control cardiovascular, alimentación saludable y entrenamiento cognitivo.

¿Quién es el especialista citado? El especialista citado es el neuropatólogo Gustavo Sevlever, quien trabaja en el Instituto Fleni.

¿Cuándo se estima que afecta el Alzheimer a medio millón de personas? Se estima que alrededor de medio millón de personas padecen Alzheimer en la Argentina actualmente.

¿Dónde se desarrolla el programa LatAm-FINGERS? El programa LatAm-FINGERS se desarrolla en 11 países latinoamericanos y 12 centros, coordinado por Fleni.

¿Cómo se relaciona el estigma con el Alzheimer? El estigma relacionado con el Alzheimer puede demorar la consulta, dificultar el diagnóstico precoz y obstaculizar los tratamientos.

Te puede Interesar

Gimnasios en primavera

Federico Carreño, profesor de Educación Física y dueño de un centro de entrenamiento, señaló en Cadena 3 que más personas comienzan a ejercitarse para llegar mejor al verano. Todos los detalles.

Alimentación y salud

La nutricionista María Belén Núñez explicó en Cadena 3 qué precauciones tomar con la dieta keto, por qué el peso no define el estado nutricional y cómo elegir alimentos que ayuden a cuidar el bolsillo.

© Copyright 2026 Cadena 3 Argentina