Show en Córdoba
01/05/2026 | 13:20
Redacción Cadena 3
Francisco Vidal
Audios
Kevin Johansen y Liniers se "despiden": "Trabajamos con inteligencia emocional"
En tiempos donde la tecnología parece avanzar sobre todos los terrenos creativos, Kevin Johansen y Ricardo Liniers Siri redoblan la apuesta por lo humano. Lo hacen desde el escenario, con un espectáculo que ya lleva más de 16 años de recorrido y que este domingo 3 de mayo tendrá una nueva parada en Teatro del Libertador General San Martín, en la ciudad de Córdoba.
La excusa es doble: presentar su nuevo álbum en vivo, Desde que te Madrid, y el libro Es nuestra forma de comunicarnos. Pero el verdadero corazón del proyecto sigue siendo el mismo: una experiencia escénica donde la música y el dibujo se cruzan en tiempo real, en una dinámica que mezcla improvisación, humor y complicidad. Un “concierto ilustrado” que el público ya adoptó como un clásico contemporáneo.
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“Nos jactamos de no haber ensayado nunca nada”, dice Johansen a Cadena 3, con una mezcla de orgullo y sinceridad. Lejos de la improvisación caótica, lo que aparece es una forma de trabajo basada en la confianza, donde cada función es distinta y el escenario funciona como una especie de laboratorio en vivo.
Esa frescura, según explican, también tiene que ver con el vínculo. Más que un proyecto artístico, lo que construyeron fue una amistad que se sostiene en el tiempo. Y que, como toda relación creativa, también implica aprendizaje.
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Para Liniers, el mayor descubrimiento fue el escenario: “Los dibujantes trabajamos solos, escondidos. Acá encontré una respuesta inmediata del público”. Esa dinámica lo obliga a salir de su zona de confort: dibujar en el tiempo exacto que dura una canción, sin margen para esperar inspiración.
Johansen, por su parte, destaca algo más intangible: la presencia. Esa conexión directa con el público que, según dice, se volvió todavía más evidente después de la pandemia. “Los artistas somos trabajadores presenciales”, define.
En ese punto aparece uno de los temas más actuales de la charla: la inteligencia artificial. Lejos de una postura alarmista, ambos la reconocen como herramienta, pero marcan un límite claro.
“Hay belleza en lo imperfecto”, dice Johansen. Y remata con una definición que funciona casi como manifiesto del dúo: su obra está hecha con “inteligencia emocional”.
La reflexión va más allá de la tecnología. Para ellos, el arte sigue siendo un espacio donde lo central es la experiencia humana: el error, la sorpresa, el vínculo. “Queremos que haya alguien detrás de lo que vemos”, plantea Liniers. “Si no, es una fotocopia”.
Esa idea se traduce también en el show: un ida y vuelta constante donde las canciones de Johansen son reinterpretadas en dibujos que nacen en el momento, generando una narrativa paralela sobre la pantalla. Una propuesta que combina música, ilustración y humor en una experiencia única.
Después de recorrer América Latina y Europa, el espectáculo entra en su tramo final. O al menos eso dicen. Porque incluso ellos dudan de esa despedida.
“Uno se despide para volver”, desliza Liniers.
Y en esa lógica, Córdoba ocupa un lugar especial. No solo como una plaza fuerte, sino como una ciudad que dejó huella en la historia del show: fue acá donde, espontáneamente, el público empezó a subirse al escenario. Una postal que luego se replicó en otras ciudades del mundo.
Para quienes todavía no lo vieron, la invitación es tan simple como contundente.
“No lo describiríamos —dicen—. Aténganse a las consecuencias”.
Porque, en definitiva, eso es lo que proponen: una experiencia compartida, imprevisible y profundamente humana en tiempos donde lo humano, justamente, parece estar en discusión.
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