Protecto de ley en CABA
10/08/2026 | 19:00
Redacción Cadena 3
En muchas ciudades del país la escena se repite: terrenos baldíos que permanecen cerrados durante años o incluso décadas, rodeados de edificios y casas, mientras los vecinos reclaman más plazas y espacios verdes. ¿Podrían esos lotes abandonados convertirse en pequeños pulmones urbanos?
Un grupo de vecinos de la Ciudad de Buenos Aires cree que sí y busca demostrarlo con un caso concreto. El colectivo Relieve impulsa la transformación de un terreno en desuso del barrio de Almagro en una microreserva urbana, una experiencia que sus integrantes imaginan incluso como modelo para recuperar otros espacios similares del país.
“Somos una Nación que a lo largo de su historia fue dejando pequeños lotes, pequeñas parcelas, pequeños lugares en desuso. Decimos: bueno, demos provecho de esto en respuesta también a demandas que tiene la ciudadanía”, explicó a Cadena 3 Mariela Paz Izurieta, fotógrafa, vecina de Almagro e integrante de Relieve.
El caso que impulsó la iniciativa está en Acuña de Figueroa 981, en plena Ciudad de Buenos Aires. Desde la calle apenas se puede observar qué ocurre detrás de sus paredes y su puerta cerrada con un candado, pero en el interior hay algo poco habitual: después de al menos 30 años de abandono, la naturaleza avanzó prácticamente sin intervención humana.
“Es lo que permitió que dentro haya todo un ecosistema que se desarrolló por sí solo, sin ningún tipo de mantenimiento y riego por parte del hombre”, explicó Izurieta.
Árboles, vegetación, pájaros, mariposas y otros insectos fueron ocupando un terreno que alguna vez tuvo otro destino. Para los vecinos, esa particularidad es justamente lo que debería preservarse.
La propuesta no consiste en desmontar el lugar para construir una plaza tradicional, sino en aprovechar lo que la naturaleza ya generó y permitir que los vecinos puedan ingresar y recorrerlo.
“De repente es un pulmón, como un refugio, en un barrio en donde tenés una sola plaza”, señaló la integrante de Relieve.
El terreno tiene apenas unos 232 metros cuadrados, una dimensión pequeña para los parámetros habituales de una plaza o un parque. Esa característica llevó a los vecinos a buscar otra figura para su proyecto.
“Nosotros solemos entender en el diseño de una ciudad: plaza, parque. Bueno, nosotros dimos con microreserva urbana por la situación de preservar lo más que se pueda esta situación natural”, explicó Izurieta.
Y resumió el concepto: “Reserva, porque se busca preservar; micro, porque es pequeña; y urbana, porque está en el medio de la ciudad”.
El proyecto arquitectónico contempla conservar la mayor cantidad posible del ecosistema que se desarrolló en el terreno y abrirlo a los vecinos como un pequeño espacio verde público.
El predio tiene además otra particularidad: aunque está situado dentro de la Ciudad de Buenos Aires, pertenece al Estado Nacional.
Relieve propone que el Gobierno porteño pueda adquirirlo, recibirlo mediante algún mecanismo de traspaso o encontrar una alternativa entre ambas jurisdicciones que permita destinarlo definitivamente a espacio verde.
El terreno ya fue puesto a la venta en distintas oportunidades. Según Izurieta, hubo tres subastas públicas y ninguna consiguió oferentes: “Uno diría: ‘Bueno, no lo podemos usar porque el mercado lo quiere’. La verdad es que el terreno ha intentado venderse ya en tres ocasiones y en estas tres subastas públicas no hubo oferentes”.
Para los vecinos, ese resultado fortalece el argumento de que el lote podría tener mayor valor como espacio de uso comunitario que como desarrollo inmobiliario.
“Se puede hacer un edificio en casi cualquier otro lugar de la ciudad. Lo que nosotros decimos es aprovechar esto, que ya tiene toda esta arboleda, ya tiene todo este bosque, que es algo que la ciudad está necesitando”, sostuvo.
La iniciativa comenzó a tomar forma después de la pandemia. Izurieta recordó que a fines de 2021 la recuperación del espacio público dejó en evidencia para muchos vecinos la importancia de contar con plazas, parques y lugares de encuentro cercanos.
A partir de allí comenzaron a estudiar terrenos baldíos y las posibilidades de darles un nuevo uso. El colectivo desarrolló un proyecto arquitectónico y llevó la propuesta a distintas instancias políticas. Obtuvo el respaldo de representantes de la Comuna 5, que comprende Almagro y Boedo, y presentó un proyecto en la Legislatura porteña.
Según explicó Izurieta a Cadena 3, la iniciativa también comenzó a tener representación en el Congreso Nacional. Sin embargo, los vecinos todavía reclaman una definición de los gobiernos involucrados, especialmente por tratarse de un inmueble propiedad del Estado Nacional ubicado en territorio porteño.
Pero el planteo de Relieve no termina en esos 232 metros cuadrados. A partir de la experiencia, el colectivo comenzó a mapear otros terrenos baldíos y a pensar qué ocurriría si pequeños espacios verdes dispersos dentro de las ciudades pudieran preservarse y conectarse.
“Si de repente este baldío se conecta con este, con este y con este, se empiezan a generar biocorredores y espacios que verdaderamente ayudan a mitigar estos efectos del cambio climático”, explicó Izurieta.
Es allí donde la pequeña experiencia de Almagro adquiere una dimensión que puede trascender Buenos Aires.
Terrenos ferroviarios, propiedades estatales sin uso, lotes abandonados durante décadas o pequeñas parcelas que quedaron encerradas entre construcciones forman parte del paisaje de numerosas localidades argentinas.
Para Relieve, la pregunta es si algunos de esos espacios podrían tener un destino diferente.
“Es una cuestión de voluntad. Y también entendemos que hablar de política es hablar de voluntad y de consensos”, sostuvo Izurieta. Según contó, al presentar la propuesta ante distintos espacios políticos encontraron apoyos más allá de las pertenencias partidarias.
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Mientras esperan una definición, los integrantes del colectivo mantienen las actividades para que los vecinos conozcan qué existe detrás de las paredes del terreno.
El próximo sábado 15 de agosto realizarán un “Vecinazo”, una convocatoria abierta a la comunidad para intervenir colectivamente la fachada del lugar y volver a poner el reclamo en agenda.
Por ahora, el pequeño ecosistema continúa detrás de un portón cerrado.
Del otro lado, los vecinos mantienen una idea sencilla que podría interpelar a muchas otras ciudades argentinas: allí donde durante décadas se vio solamente un baldío, quizás también pueda empezar a pensarse un espacio verde.
Informe de Agustín González.
¿Qué se busca transformar en la Ciudad de Buenos Aires? Un terreno en desuso del barrio de Almagro en una microreserva urbana.
¿Quién impulsa esta transformación? El colectivo Relieve y los vecinos de Almagro.
¿Cuándo comenzó la iniciativa? Después de la pandemia, con un enfoque en la recuperación del espacio público a fines de 2021.
¿Dónde se ubica el terreno en cuestión? En Acuña de Figueroa 981, en plena Ciudad de Buenos Aires.
¿Por qué es importante este proyecto? Busca preservar un ecosistema natural y convertir un lote abandonado en un espacio verde comunitario.
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