Alumnas denuncian que un compañero creó con IA unas 280 fotos de falsos desnudos.

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Alumnas denunciaron que un compañero del colegio generó con IA 280 fotos de ellas desnudas

09/10/2026 | 13:35

Las estudiantes reclamaron medidas y acompañamiento. Afirmaron que las imágenes circularon por WhatsApp y ya fueron vendidas. El psicólogo Alejo Merker (M.N. 32.421) analizó en Cadena 3 el impacto y la respuesta escolar.

Redacción Cadena 3

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Alumnas denunciaron que un compañero generó con IA unas 280 fotos de ellas desnudas en Tucumán

Desnudos con IA: un especialista advirtió sobre el daño y pidió acompañar a las adolescentes

Alumnas de un colegio de la localidad tucumana de San Pablo, denunciaron que un compañero habría generado con inteligencia artificial unas 280 imágenes que las mostraban desnudas y las habría difundido en grupos de WhatsApp. Las estudiantes realizaron protestas y reclamaron medidas contra el alumno señalado y acompañamiento de las autoridades escolares.

El establecimiento es católico, depende del Arzobispado de Tucumán y está ubicado cerca de la capital provincial. Según el informe, las imágenes afectaron a estudiantes de primero a quinto año, con edades de entre 12 y 18 años. Las alumnas de tercer año, compañeras del joven al que atribuyen la creación del material, serían las más perjudicadas.

La situación salió a la luz cuando un estudiante de 15 años alertó a sus compañeras sobre la circulación de las imágenes y les indicó quién las habría producido y compartido. La delegada que habló con Cadena 3 describió a quien dio el aviso como un amigo del alumno señalado. A partir de esa advertencia, las jóvenes acudieron a las autoridades del colegio, pero aseguraron que no recibieron la respuesta que esperaban.

Otra delegada de quinto año, que prefirió preservar su identidad, contó a Cadena 3 que hubo una reunión con los delegados de todos los cursos y con los alumnos de las dos divisiones de tercero. Explicó que decidieron realizar una sentada porque consideraban insuficiente la intervención de la institución.

"El colegio no da respuestas ante ninguna situación de acoso", cuestionó. También contrastó el mensaje institucional de tolerancia cero a la violencia con lo ocurrido: "Esto es violencia sexual". La estudiante acusó al establecimiento de priorizar la privacidad del alumno señalado sobre la atención a las chicas afectadas.

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Según su testimonio, el joven inicialmente compartía las imágenes con su grupo de amigos y llegó a reunir "más de 270 fotos en total", una estimación cercana a las 280 mencionadas en el informe.

La delegada agregó otra acusación: afirmó que el alumno habría grabado a una prima desnuda en el baño y difundido ese material. Según relató, la joven se encontraba muy afectada, estaba medicada y no asistía al colegio. Aclaró que desconocía si estaba internada.

Sobre la respuesta de los preceptores y las autoridades, sostuvo que el protocolo escolar planteaba mantener el asunto en el ámbito privado y abordarlo únicamente con los estudiantes involucrados.

Las protestas comenzaron el jueves y continuaron este viernes con una nueva sentada, durante la cual los alumnos no ingresaron a clases. También hubo una reunión con los padres y conversaciones para definir cómo seguir. Las estudiantes pidieron que se tomara una determinación respecto del compañero señalado y reclamaron apoyo ante la difusión del material.

Además, aseguraron que posteriormente se enteraron de que las imágenes habían sido vendidas. Las chicas destacaron el acompañamiento de sus compañeros varones, pero insistieron en que no percibían el mismo respaldo de las autoridades del colegio.

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El caso se conoció después de una denuncia similar en una escuela privada de Lomas de Zamora, donde había cuatro alumnos investigados y 45 estudiantes afectadas, de primero a quinto año.

En diálogo con Cadena 3, Alejo Merker, licenciado y profesor en Psicología, con matrícula nacional 32.421, analizó las consecuencias de estas situaciones y el papel de las instituciones. El profesional estudió Psicología Cognitivo-Conductual y Psicología Positiva, y se formó en Neurociencia Cognitiva, Terapias Contextuales y Terapia de Aceptación y Compromiso.

Merker sostuvo que se trata de una problemática compleja, que excede tanto la adolescencia como el ámbito escolar. Planteó que, además de analizar las características de cada comunidad educativa, los adultos deben revisar las prácticas, expectativas y mandatos que transmiten a los jóvenes.

Respecto de la actuación de los colegios, explicó que existen normativas, protocolos y guías que establecen los pasos a seguir. Señaló que la respuesta no depende de una decisión aislada de directivos, docentes, bibliotecarios o preceptores, sino de un trabajo articulado con supervisión, equipos institucionales y distritales, y áreas de salud y justicia.

El psicólogo, que trabaja en escuelas, advirtió que esa articulación puede demorar y que sus tiempos no siempre coinciden con los de la angustia, la urgencia o el enojo de las personas afectadas. Por eso, remarcó que la primera tarea es identificar "cómo alojar, cómo cuidar, cómo resguardar a estos estudiantes" en su vida cotidiana dentro del colegio.

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A ese cuidado inicial deben sumarse, explicó, la participación de las familias, profesionales externos y, cuando corresponda, fiscalías especializadas.

Consultado sobre las motivaciones de quienes producen estas imágenes, Merker evitó una explicación única. Recordó que la secundaria abarca edades muy distintas y que un adolescente de 11 o 12 años no está en la misma situación neurobiológica, comunitaria o legal que uno de 17 o 18.

Consideró posible que algunos no dimensionen el daño y confundan estas prácticas con una broma, aunque estimó que serían una minoría. A su entender, la mayoría dispone de información para comprender sus consecuencias, tanto por sus consumos culturales como por los contenidos que se trabajan en la educación sexual integral.

"¿Por qué alguien hace aquello que sabe que está mal?", planteó. Entre las posibles variables mencionó la búsqueda de pertenencia grupal, el reconocimiento social y, en los casos donde se venden imágenes, la intención de obtener dinero.

"El cuerpo del otro se toma como un objeto, como una mercancía para ganar dinero", expresó. También vinculó el problema con mensajes dirigidos especialmente a los adolescentes varones sobre el éxito, la hiperproductividad, el emprendimiento y la idea de ganar a costa de otros.

Merker comparó esa contradicción con la participación de adolescentes en apuestas: señaló que conocer los riesgos y las restricciones legales no siempre impide una conducta. Insistió en que ese escenario también exige una revisión de las responsabilidades adultas.

Durante la entrevista, se mencionó el caso de una alumna de Lomas de Zamora que había conversado con uno de los estudiantes señalados y recibido pedidos de disculpas. La chica luego tomó dimensión de la circulación de su imagen manipulada y de sus datos personales, y de los mensajes que recibía de desconocidos. Su madre manifestó que no sabía cómo ayudarla.

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Ante ese tipo de experiencias, Merker explicó que el impacto puede desbordar las herramientas psicológicas disponibles para procesarlo. Señaló que, si la situación resulta traumática, su elaboración requiere asistencia profesional especializada y tiempo.

Al mismo tiempo, destacó el valor del sostén colectivo: poder hablar de lo ocurrido, estar acompañadas por compañeros y familias, y contar con respaldo institucional puede favorecer la elaboración de lo vivido.

"Que la vergüenza no le gane al delito", expresó. Subrayó que las chicas no deben quedar en un lugar de cuestionamiento y que el acompañamiento comunitario puede mejorar el pronóstico frente a una experiencia potencialmente traumática.

Por último, consultado sobre la posibilidad de incorporar una figura específica al Código Penal, Merker respondió desde la neurociencia. Sostuvo que el cerebro adolescente presenta características diferentes de las del adulto y que las conductas no deberían juzgarse ni sancionarse con los mismos parámetros.

Añadió que en estas situaciones intervienen factores sociales, comunitarios, económicos y políticos, además de las características del desarrollo adolescente.

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Informe de Rosalía Cazorla. Entrevista de Rodolfo Barili.

Lectura rápida

¿Qué ocurrió en el colegio? Alumnas denunciaron que un compañero generó y difundió 280 imágenes desnudas de ellas utilizando inteligencia artificial.

¿Quiénes están involucrados en la denuncia? Alumnas del colegio y un alumno señalado como el responsable de la creación y difusión de las imágenes.

¿Cuándo comenzaron las protestas? Las protestas comenzaron el jueves y continuaron el viernes con sentadas en el colegio.

¿Dónde se encuentra el colegio? El colegio está ubicado en la localidad tucumana de San Pablo, cerca de la capital provincial.

¿Por qué las alumnas se sienten desprotegidas? Consideran que la institución no ha respondido adecuadamente a las situaciones de acoso y prioriza la privacidad del alumno señalado sobre su bienestar.

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