Economía circular. El riego aporta una estabilidad clave.
Riego en maíz
Riego en maíz

Maíz con riego:

Más producción y rentabilidad: la oportunidad para transformar granos en valor

06/07/2026 | 07:15

Un análisis de INTA y Regantes demuestra que el riego no solo incrementa el rendimiento del maíz en un 80%, sino que cambia la lógica del negocio. Aunque los costos son mayores, el verdadero desafío está fuera del lote: convertir más producción en más valor agregado.

Redacción Cadena 3

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Aquiles Salinas

Durante años, el debate sobre el riego en maíz se resumió en una ecuación sencilla: más agua, más rendimiento. Sin embargo, los números muestran que el impacto va mucho más allá. Incorporar riego tecnificado no solo permite producir más, sino que modifica la estructura económica del cultivo y abre la puerta a nuevos modelos de negocio basados en el agregado de valor.

Así lo reflejan los datos elaborados por la licenciada Noelia Barberis, del área de Economía del INTA Manfredi, utilizando precios de mayo de 2026 y más de tres décadas de información del módulo de riego por pivote central desarrollado por los ingenieros Giubergia, Severina y Aquiles Salinas.

Los resultados son contundentes. Mientras un lote de maíz en secano alcanza un rendimiento promedio de 7.609 kilos por hectárea, bajo riego esa cifra asciende a 13.679 kilos, un incremento cercano al 80%. El ingreso bruto también crece significativamente, pasando de 1.389 a 2.496 dólares por hectárea.

Un costo mayor... que genera un negocio mejor

A primera vista, el mayor costo del sistema bajo riego puede parecer un obstáculo. Los costos directos aumentan de 935 a 1.756 dólares por hectárea. Sin embargo, detener el análisis allí conduce a una conclusión incompleta.

Lo que realmente cambia es la forma en que esos costos generan rentabilidad.

En secano, más de la mitad de los gastos se concentran en la implantación del cultivo —semillas, fertilizantes, siembra y aplicaciones—, una inversión que luego queda condicionada por la incertidumbre climática.

Con riego, esa inversión cobra otra dimensión. Se utilizan más insumos, se incorpora mejor genética y una fertilización más intensiva, pero el agua garantiza que ese potencial productivo pueda expresarse plenamente.

"El cultivo de maíz responde proporcionalmente a la aplicación de genética, fertilizantes y, sobre todo, riego. Eso genera un mayor margen bruto positivo, aunque los costos aumenten respecto al secano", explicó a El Campo Hoy el ingeniero Aquiles Salinas, quien fuera uno de los referentes del módulo de riego del INTA Manfredi y hoy asesora desde el ámbito privado.

El margen bruto acompaña esa evolución: pasa de 453 dólares por hectárea en secano a 735 dólares bajo riego, lo que representa 282 dólares adicionales por hectárea.

El riego no es el mayor costo

Uno de los datos más reveladores del estudio es que el riego está lejos de ser el componente más costoso del sistema.

Su participación representa alrededor del 15 al 17% del costo total, con unos 260 dólares por hectárea. En cambio, el transporte pasa a convertirse en uno de los principales factores de costo.

La explicación es sencilla: producir casi el doble implica movilizar mucho más volumen.

Lejos de ser un problema productivo, el incremento del gasto logístico es consecuencia del éxito del sistema.

"Dentro de los componentes del costo, el transporte tiene un altísimo impacto", señala Salinas.

El desafío comienza después de la cosecha

Ese cambio de escenario obliga a replantear el destino del maíz.

En regiones alejadas de los puertos, donde el costo del flete representa una porción importante del negocio, aparece una alternativa cada vez más atractiva: transformar el grano en origen.

"La propuesta es transformar ese importante costo de transporte en producción de carne, leche o porcinos, evitando sacar el grano hacia la exportación y generando mayor valor agregado", sostiene Salinas.

En otras palabras, si el maíz puede convertirse en carne bovina, leche o producción porcina dentro de la misma región, el valor económico permanece en el territorio y se reduce la incidencia del transporte.

La coyuntura también acompaña esta estrategia. Según datos difundidos por la Bolsa de Comercio de Rosario, la relación entre el precio del maíz y el valor del ganado se ubica entre las más favorables de los últimos años, permitiendo adquirir cerca de 20 kilos de maíz por cada kilo de novillo vendido, prácticamente el doble del promedio histórico.

Un cambio de modelo productivo

El estudio demuestra que el riego no debe analizarse únicamente como una inversión destinada a incrementar rendimientos.

Su verdadero impacto radica en que transforma completamente el sistema productivo.

Permite aprovechar mejor la genética, maximizar la eficiencia de la fertilización, estabilizar la producción frente a la variabilidad climática y generar una escala que habilita nuevos negocios.

Al mismo tiempo, obliga a pensar más allá del lote y considerar estrategias de integración con la producción animal o la industrialización local para capturar mayor rentabilidad.

Significa evolucionar desde un modelo enfocado en administrar la incertidumbre hacia otro donde la productividad, la eficiencia y el agregado de valor en origen se convierten en los principales motores de la rentabilidad.

Federico Aguer

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