En Buenos Aires
30/09/2026 | 06:47
Redacción Cadena 3
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Virginia Braunschweig
El futuro del campo no se discute solamente en términos de producción, tecnología o mercados. También se juega en una pregunta tan sencilla como decisiva: ¿habrá jóvenes dispuestos a vivir, trabajar y proyectar su vida en el interior productivo?
Con esa mirada, la Juventud de CONINAGRO reunió a más de 100 jóvenes cooperativistas de distintos puntos del país para compartir experiencias, debatir desafíos y comenzar a construir una agenda común para las nuevas generaciones del agro.
La jornada nacional se convirtió así en un espacio de encuentro federal, donde las distintas realidades productivas de la Argentina tuvieron su lugar. Desde la yerba mate de Corrientes y Misiones hasta la ganadería, la miel y el algodón chaqueños; desde las producciones de Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Buenos Aires y La Pampa hasta la vitivinicultura mendocina, los jóvenes mostraron la diversidad que caracteriza al mapa agroindustrial argentino.
“Hemos mostrado las distintas producciones que tiene la Juventud Coninagro a lo largo y ancho del país”, destacó Virginia Braunschweig, titular de la Juventud de Coninagro, en diálogo con Cadena 3 Campo.
Una mirada federal sobre los desafíos
El primer panel de la jornada puso sobre la mesa precisamente esa diversidad. Jóvenes de diferentes regiones compartieron las particularidades de sus actividades y, sobre todo, los problemas que atraviesan las economías regionales.
“El desafío principal es el arraigo”, resumió Virginia Braunschweig a Cadena 3 Campo.
La distancia geográfica no fue un obstáculo sino una oportunidad para encontrar puntos en común. Porque detrás de cada producción aparecen desafíos vinculados con infraestructura, conectividad, capacitación, acceso a oportunidades y, fundamentalmente, la posibilidad de construir un proyecto de vida en el lugar donde se nació o donde se eligió trabajar.
Para la dirigente, existe una brecha entre el deseo de muchos jóvenes de regresar al campo y las condiciones que encuentran para hacerlo. “Quieren volver al campo, quieren volver a trabajar, quieren proyectar su vida en el campo, pero por ahí no ven las oportunidades”, explicó.
Por eso, la agenda elaborada durante la jornada incluyó cuestiones concretas como infraestructura y conectividad, pero también la necesidad de escuchar las distintas realidades de una Argentina productiva extensa y diversa.
Formarse para liderar
El recambio generacional también implica preparar a quienes ocuparán responsabilidades dirigenciales en las próximas décadas.
En otro de los paneles, los jóvenes reflexionaron sobre el dirigente que necesitan construir, tomando como referencia la experiencia de quienes actualmente conducen las organizaciones del sector.
En ese sentido, la trayectoria del presidente de Coninagro, Lucas Magnano, fue presentada como un ejemplo cercano para quienes comienzan a transitar el camino dirigencial.
“Somos la próxima generación de relevo”, señaló Braunschweig, quien destacó la importancia de capacitarse, formarse y aprender de la experiencia de los dirigentes actuales.
La formación, en este caso, no aparece solamente vinculada al conocimiento técnico. También comprende la capacidad de representar intereses, construir consensos y entender las diferentes realidades productivas que conviven dentro del cooperativismo agropecuario.
Tecnología y adaptación: otro desafío para los jóvenes
La innovación también tuvo un lugar central en la jornada. Uno de los paneles estuvo dedicado a la tecnología y a los cambios que atraviesan al sector.
La velocidad con la que evolucionan las herramientas digitales, la agricultura de precisión y las nuevas tecnologías obliga a las nuevas generaciones a desarrollar una capacidad permanente de adaptación.
“La tecnología está avanzando a pasos agigantados y tenemos que estar con esa habilidad de adaptación”, planteó la dirigente.
Para los jóvenes, incorporar estas herramientas no significa solamente producir más o ser más eficientes. También representa una forma de mantener vigente al campo como espacio de innovación y como ámbito capaz de ofrecer oportunidades profesionales para las nuevas generaciones.
Del encuentro a una agenda común
La jornada tuvo además un cierre con una fuerte impronta motivacional, orientado a pensar el campo que los jóvenes quieren construir.
Pero el objetivo no fue quedarse en el encuentro. Como resultado de la actividad, los participantes elaboraron una declaración de la Agenda Joven del Agro, con propuestas y preocupaciones surgidas del intercambio entre jóvenes de distintas provincias y actividades.
El documento busca darle continuidad a los vínculos construidos durante la jornada y convertir las inquietudes compartidas en una agenda de trabajo.
“No queremos que la jornada finalice acá, sino que sigamos teniendo esos vínculos, esos contactos con todos estos cooperativistas que han venido del largo y ancho del país”, sostuvo Braunschweig.
El desafío, entonces, es transformar el encuentro en acción. Y allí aparece nuevamente el arraigo como uno de los grandes temas: generar las condiciones para que quedarse o regresar al campo sea una posibilidad concreta.
El campo como proyecto de vida
La discusión sobre el futuro del agro suele estar atravesada por números, mercados, tecnología y productividad. Pero detrás de todos esos factores existe una dimensión humana que los jóvenes de Coninagro decidieron poner en primer plano.
“¿Qué es el campo para vos?”, fue la pregunta final para Braunschweig.
La respuesta fue tan sencilla como contundente: “El campo para mí es familia, es amor, es conexión, es compartir”.
En esa definición también puede encontrarse buena parte del sentido de la jornada. Porque el recambio generacional no consiste solamente en que una nueva camada de productores y dirigentes tome la posta. Se trata de que pueda hacerlo con oportunidades, formación, infraestructura y conectividad, pero también con un sentido de pertenencia capaz de sostener la vida de las comunidades rurales.
Federico Aguer
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