El girasol crece en el país
10/02/2026 | 18:09
Redacción Cadena 3
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Jorge Ingaramo
Tras años de castigo fiscal, el cultivo recupera protagonismo impulsado por cambios en las retenciones, mejoras genéticas y un escenario internacional que juega a favor. El análisis de Jorge Ingaramo, de ASAGIR, en diálogo con El Campo Hoy, resalta que en los últimos siete meses, el complejo girasolero fue el de mayor crecimiento exportador del país.
En su Informe semanal, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires aumentó su proyección de producción nacional en 400.000 toneladas y la ubica en MT 6,2; no sólo por los buenos resultados registrados en NEA, Córdoba y Centro-Norte de Santa Fe sino también porque las lluvias de las últimas dos semanas mejoran los rindes esperados para las zonas núcleos y para el Norte de La Pampa-Oeste de Buenos Aires.
Números que entusiasman
Después de casi una década de retroceso, el girasol volvió a ponerse de pie en la Argentina. Durante ocho años, el cultivo fue duramente castigado por retenciones del 32%. Ese esquema impositivo redujo el área sembrada a la mitad: de 2,7 millones de hectáreas se pasó a apenas 1,4 millones. Según Ingaramo, "el punto de inflexión llegó en 2015, con la asunción de Mauricio Macri, cuando se redujeron las retenciones y comenzó lentamente la recuperación".
El proceso continuó en los años siguientes con menores cargas a la exportación, especialmente sobre el aceite, el principal producto derivado del girasol. Pero el verdadero shock positivo llegó en febrero de 2022, con la invasión de Rusia a Ucrania. Ambos países explicaban en ese momento el 55% de la producción mundial y el 75% de las exportaciones de aceite de girasol. El conflicto generó una fuerte suba de precios y un escenario de escasez global que todavía persiste.
Ese contexto internacional abrió una oportunidad inédita para la Argentina. "El girasol empezó a expandirse hacia nuevas zonas, incluso a la zona núcleo, cuando antes se lo relegaba a áreas marginales. A eso se sumó la mejora genética, que elevó notablemente el contenido de aceite, y un cambio generacional: muchos productores jóvenes que no lo incluían en la rotación ahora lo incorporaron", analiza.
Los resultados están a la vista
La campaña actual muestra un fuerte crecimiento del área, con especial protagonismo de Chaco y Santa Fe, provincias que además tuvieron muy buenas lluvias en el momento justo de la siembra. “El girasol tolera bastante bien la falta de agua cuando ya está avanzado”, explicó Ingaramo, una característica clave frente a la variabilidad climática.
Un contexto favorable
A nivel global, el panorama sigue siendo favorable. En el hemisferio norte, una severa ola de calor afectó la última campaña, profundizando la escasez. En ese contexto, la Argentina se consolida como el único gran proveedor del hemisferio sur y, además, entra en contra cosecha respecto de los principales mercados del norte. Una ventaja competitiva enorme: hasta que llegue la nueva cosecha del hemisferio norte, recién en octubre, los precios internacionales se mantienen firmes y eso impacta directamente en el productor.
El rol de las inversiones
El renovado interés también se refleja en las inversiones. Grandes grupos empresarios que se habían retirado del negocio girasolero están regresando, con fuertes disputas por activos estratégicos como las plantas de Vicentín. “Hay inversiones de los que estaban y de los que quieren entrar”, destacó Ingaramo.
Con precios sostenidos, expansión del área, mejoras tecnológicas y un escenario internacional que no muestra señales de cambio a corto plazo, el girasol vuelve a ser protagonista. Esta vez, con un horizonte que, según los especialistas, es más que auspicioso.
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