Biodiésel en alerta
26/05/2026 | 06:34
Redacción Cadena 3
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Marcelo Kusznierz
El debate por la nueva ley de biocombustibles volvió a encender la tensión entre el Gobierno nacional y las pequeñas y medianas empresas del sector. Desde Santa Fe, corazón productivo del biodiésel argentino, advierten que el proyecto impulsado por la senadora Patricia Bullrich podría provocar la desaparición de las plantas PYME distribuidas en todo el país.
Marcelo Kusznierz, presidente de la Cámara Santafesina de Energías Renovables, cuestionó con dureza la iniciativa oficial que busca modificar la Ley 27.640 y aseguró que el texto “abre el mercado de manera indiscriminada” en beneficio de las grandes aceiteras integradas.
“La orientación del proyecto es una apertura total que traería aparejada la desaparición de las 25 plantas PYME que hoy están distribuidas a lo largo y ancho de la Argentina”, sostuvo el dirigente.
“El biodiésel fue discriminado”
Kusznierz explicó que el proyecto divide el tratamiento entre bioetanol y biodiésel. Mientras el capítulo dedicado al bioetanol habría sido consensuado con las principales empresas del sector, en biodiésel ocurrió exactamente lo contrario.
“Entendemos que el biodiésel fue discriminado porque no se tuvo en cuenta ninguna de las recomendaciones que llevaron adelante las cámaras para que el sector pueda crecer, desarrollarse e incluso sobrevivir”, afirmó.
Según denuncian las cámaras PYME, la iniciativa oficial elimina cualquier tipo de segmentación entre empresas grandes y pequeñas, dejando a las plantas independientes en una situación de extrema vulnerabilidad frente a los gigantes exportadores ubicados en el cordón industrial del Gran Rosario.
La pelea por el aceite de soja
Uno de los puntos más sensibles es el control de la materia prima. Las pymes elaboradoras compran aceite de soja a los grandes complejos aceiteros —los llamados “integrados”— que además competirían con ellas en el mismo mercado.
“Son formadores de precio y tendrían una ventaja competitiva imposible de suplir por la eficiencia de las plantas PYME”, advirtió Kusznierz.
Desde el sector denuncian que esas grandes compañías incluso venden aceite más caro en el mercado interno que en exportación, generando —según sostienen— una competencia desleal que podría terminar expulsando a las pequeñas empresas del sistema.
Un corte que, según las cámaras, en realidad se achica
Otro de los cuestionamientos apunta al porcentaje obligatorio de mezcla de biodiésel con gasoil. Aunque el proyecto oficial habla de elevar el corte al 10%, las cámaras aseguran que la incorporación del “coprocesamiento” terminaría reduciendo el mercado efectivo del biodiésel al 7%.
“El coprocesamiento no es biodiésel, es un hidrocarburo. Entonces el corte real se termina achicando”, señaló el dirigente empresario.
La preocupación es doble: menos participación para las plantas PYME y menor capacidad de amortiguar los precios del combustible en surtidor.
El argumento económico: “Más biodiésel, menor precio”
Kusznierz insistió en que aumentar el uso de biocombustibles no solo beneficia a las empresas del sector, sino también al consumidor y al productor agropecuario.
“Hoy es más barato producir biodiésel en pesos que importar diésel fósil, que cada vez está más caro por el contexto internacional”, explicó.
En esa línea, aseguró que muchas petroleras actualmente están mezclando por encima del corte obligatorio justamente porque el biodiésel resulta más conveniente económicamente.
El proyecto alternativo que apoyan las pymes
Frente a la propuesta oficial, las cámaras respaldan una alternativa impulsada por el diputado Oscar Gutiérrez, que propone elevar el corte obligatorio al 15% y mantener una segmentación entre empresas integradas y no integradas.
“Las integradas deben competir con las integradas y las no integradas entre las no integradas”, resumió Kusznierz.
Además, el proyecto plantea que el coprocesamiento quede por fuera del porcentaje obligatorio, evitando que reduzca el espacio destinado al biodiésel tradicional.
Rechazo conjunto de las cámaras PYME
La postura crítica ya fue expuesta en una reunión conjunta de comisiones legislativas convocada por el diputado Pablo Farías. Allí participaron las tres principales cámaras PYME del sector: CAV, CEPREB y CASFER.
“Rechazamos de plano el proyecto porque no fuimos escuchados”, remarcó Kusznierz.
El dirigente también vinculó el crecimiento del biodiésel con mejores ingresos para el campo, al sostener que una mayor demanda de aceite impulsa el valor de la soja y mejora la rentabilidad agropecuaria.
Un debate que recién empieza
Mientras el Congreso comienza a discutir los distintos proyectos, el sector anticipa semanas de fuerte presión política y técnica. La próxima cita clave será el Congreso Internacional del Maíz, donde empresarios y referentes energéticos buscarán instalar el debate sobre transición energética, agregado de valor y desarrollo federal.
Para las pymes santafesinas, el temor es concreto: que la nueva ley termine consolidando un mercado dominado por unos pocos actores y deje fuera de juego a las plantas que nacieron al calor del desarrollo regional y la industrialización del agro argentino.
Federico Aguer
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