Otro aporte del INTA
14/05/2026 | 09:55
Redacción Cadena 3
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Investigador de Recursos Naturales del INTA Manfredi, Lautaro Faule
Los mapas de suelo de Córdoba incorporaron por primera vez datos sobre la Capacidad de Agua Disponible (CAD) de los suelos. La información —disponible de forma libre y gratuita, con cobertura en más del 92% del territorio provincial— permite conocer cuánta agua puede almacenar cada ambiente, planificar el riego, anticipar umbrales de estrés hídrico y tomar decisiones de manejo con mayor precisión.
Según Lautaro Faule, investigador del grupo de Manejo de Cultivos y Recursos Naturales de INTA Manfredi, las cartas de suelo ya ofrecían información clave sobre textura, limitantes —como salinidad, presencia de tosca o napa— y variables de manejo como pendiente, drenaje o susceptibilidad a la erosión. A esa base se sumó un dato que faltaba: la capacidad de almacenamiento de agua de los suelos. “Esta información aporta un valor agregado a las cartas de suelo”, destacó en diálogo con El Campo Hoy.
"La incorporación de estas variables respondió a una demanda concreta de usuarios de las cartas, puesto que esta información resulta clave para planificar la campaña de invierno, en particular la siembra de trigo, en zonas de la provincia de Córdoba donde el agua es la principal limitante".
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Faule comentó que, aunque el laboratorio de la EEA Manfredi cuenta con instrumental para medirlas, la cobertura era limitada. “Había pocos datos dentro de la carta provincial y los modelos predictivos disponibles no estaban validados localmente”, señaló a Cadena 3.
Frente a esa brecha, el equipo desarrolló un modelo de estimación basado en relaciones entre la humedad del suelo y la textura, que permitió calcular las constantes hídricas —como capacidad de campo y punto de marchitez permanente— para las distintas series de suelo de Córdoba. El trabajo incluyó la comparación estadística con modelos desarrollados en Argentina, Estados Unidos y otros países, utilizando como referencia mediciones de laboratorio.
“Los resultados mostraron una mejor correlación y menor error del modelo desarrollado localmente respecto del resto de los testeados”, indicó Faule. A partir de esa validación, fue posible definir las metodologías más precisas para estimar los parámetros en función de la disponibilidad de datos de suelo.
Además, la estimación permitió incorporar a las cartas de suelo valores de capacidad de agua disponible a distintas profundidades —1, 1,5 y 2 metros—, considerando dentro del perfil del suelo la presencia o no de una limitante para el desarrollo de las raíces, como tosca, napa o capas cementadas.
Los resultados también evidenciaron diferencias marcadas según el tipo de suelo. La capacidad de almacenamiento de agua disponible puede variar desde menos de 100 milímetros en suelos arenosos hasta más de 300 milímetros en suelos de textura fina, lo que permite diferenciar ambientes productivos dentro del territorio.
A escala provincial, los valores más bajos de almacenamiento de agua se concentran en las zonas serranas y en el sudoeste, mientras que en el centro y este se ubican los suelos con mayor capacidad hídrica. Allí predominan texturas más limosas, que son las más extendidas en la provincia.
La metodología, desarrollada en el trabajo “Nueva estimación de constantes hídricas y capacidad de agua disponible de los suelos de Córdoba”, fue presentada en la edición número 30 del Congreso Argentino de la Ciencia del Suelo, realizado en San Carlos de Bariloche entre el 14 y el 17 de abril, por Lautaro Faule junto a Mauro Federico Lanfranco, Manuel Vicondo, Ignacio Severina y Juan Pablo Giubergia, investigadores de INTA Manfredi.
El acceso a la información es libre y gratuito a través de dos plataformas: Mapas Córdoba, del gobierno provincial, y Geo INTA —la infraestructura de datos espaciales del organismo—, en el GeoNodo 8 del Centro Regional Córdoba. En ambos casos, al seleccionar un punto del mapa se puede acceder al perfil del suelo y a los valores de capacidad de almacenamiento de agua disponible y constantes hídricas.
Actualmente, más del 92% del territorio provincial cuenta con información a nivel de serie o con detalle suficiente para aplicar el modelo. El área restante corresponde principalmente a zonas de menor productividad, como las sierras. “Aún tenemos pendiente avanzar en los departamentos del oeste provincial, como Pocho, Minas, San Javier y San Alberto”, precisó.
La incorporación de las constantes hídricas no solo amplía la base de datos de las cartas de suelo, sino que habilita nuevas aplicaciones para la toma de decisiones. En primer lugar, permite conocer la capacidad máxima de almacenamiento de agua de cada ambiente, una variable que presenta diferencias marcadas dentro de la provincia.
“En el sudoeste provincial predominan suelos más arenosos, con baja capacidad de retención de humedad, mientras que en el centro y el este, con texturas más limosas y arcillosas, esa capacidad puede duplicarse”, explicó Faule. Esa información resulta clave para la planificación del riego. Conocer cuánta agua puede almacenar el suelo permite ajustar las láminas y anticipar las necesidades del cultivo en cada ambiente.
A su vez, la herramienta permite identificar los umbrales de humedad a partir de los cuales comienzan a aparecer situaciones de estrés hídrico. “Si el suelo alcanza ese nivel, el cultivo empieza a perder rendimiento y puede comprometerse la cosecha. Con el riego, uno puede anticiparse y evitar llegar a ese estado crítico”, señaló.
El abanico de usuarios incluye desde productores y asesores hasta inversores y decisores de políticas públicas. En ese sentido, también se utiliza como insumo para la valoración de campos en el mercado inmobiliario rural.
Actualmente, el equipo trabaja en la integración de estos datos con otros sistemas de información territorial. “Las cartas de suelo siguen utilizándose en la elaboración de otros mapas y programas en conjunto con otras instituciones como Idecor —Infraestructura de Datos Espaciales de la Provincia de Córdoba—”, indicó.
Además, si bien la cobertura actual supera el 92% del territorio, aún resta avanzar en algunas zonas. “Es una herramienta que se va a seguir mejorando, a medida que se incorporen nuevos datos de laboratorio y se profundice el conocimiento de los suelos”, concluyó.
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