Estatus perdido. Ahora Argentina debe recuperar la categoría de "libre"

Alerta sanitaria

La enfermedad de Scrapie abre interrogantes técnicos, sanitarios y comerciales

15/04/2026 | 06:10

Si bien se trata de una enfermedad conocida a nivel global, su irrupción en el país implica la pérdida de un estatus sanitario clave y obliga a recalibrar protocolos, certificaciones y estrategias comerciales.

Redacción Cadena 3

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Bernardo Cané

La confirmación de un caso de Scrapie en Argentina encendió señales de alerta en el sistema sanitario y productivo, reabriendo un debate que combina ciencia, controles y mercados internacionales. 

Se trata de una enfermedad conocida, pero indeseada. “Siempre es desagradable tener una nueva enfermedad”, resumió el ex presidente del SENASA, Bernardo Cané, al analizar la situación en diálogo con El Campo Hoy. El Scrapie es una patología neurodegenerativa que afecta a los ovinos, provocando alteraciones motoras como temblores, inestabilidad y deterioro progresivo.

Cané recordó que esta enfermedad tuvo notoriedad internacional en los años 80, cuando se la vinculó como posible antecedente del salto interespecie que derivó en la crisis de la “vaca loca” en Europa. Sin embargo, aclaró que su presencia no implica automáticamente ese escenario: “Hay muchos países en el mundo que la tienen y eso no significa que se traslade al ganado bovino”.

Aun así, el foco está puesto en el origen del brote. Según información preliminar, el caso estaría vinculado a la importación de animales desde Paraguay (posiblemente con antecedentes genéticos provenientes de Sudáfrica). “Hay que revisar cómo ingresaron, qué cuarentena se aplicó y hasta dónde se diseminó esa genética”, advirtió.

Fallas bajo la lupa

Uno de los puntos más sensibles gira en torno a los controles sanitarios. Cané cuestionó los modelos de cuarentena aplicados —particularmente aquellos realizados en los propios establecimientos— por considerarlos “más liberales” y con menor nivel de seguridad.

También puso el foco en los tiempos de diagnóstico. Según trascendió, el productor afectado denunció demoras en los análisis por parte del organismo sanitario, lo que habría retrasado la alerta. “Históricamente Argentina hacía miles de muestras junto con el INTA. Habría que ver por qué ahora se enviaron al exterior y si eso generó dilaciones”, planteó.

Impacto inmediato: certificados y mercados

Más allá del aspecto sanitario, la principal consecuencia es comercial. Argentina dejó de certificar su condición de país libre de Scrapie, lo que obliga a modificar documentación clave en el comercio internacional.

“Cada certificado sanitario es como una escritura”, explicó Cané. “Cuando cambia una condición, hay que renegociar con todos los países de destino”.

En esa línea, Mario Ravettino, titular del Consorcio ABC y vicepresidente del IPCVA, llevó tranquilidad respecto al impacto en la carne vacuna: “Este episodio no tiene ninguna relación con las exportaciones de carne enfriada o congelada. Seguimos trabajando con normalidad”.

No obstante, reconoció que sí hay efectos en otros segmentos: “Se suspendió provisoriamente la certificación en productos como la harina de carne. Hay mercados donde el certificado decía que Argentina era libre de esta enfermedad, y ahora eso debe renegociarse. Mientras tanto, esos destinos van a permanecer cerrados”.

Un debate estructural

El episodio también reavivó críticas sobre el funcionamiento y financiamiento del SENASA. Cané fue contundente: “Argentina no valora realmente la función del organismo”. Recordó que gran parte de las exportaciones agroindustriales —unos 35.000 millones de dólares— dependen directamente de sus certificaciones.

Sin embargo, describió una realidad preocupante: bajos salarios, falta de recursos operativos y fuga constante de profesionales. “Se van 30 o 50 veterinarios por mes al sector privado. Es vergonzoso”, afirmó.

Para el ex funcionario, el problema no es solo estatal, sino también del propio sector productivo: “Cuando pasan estas cosas nos escandalizamos, pero después nadie va al Congreso a pedir un presupuesto acorde”.

Un desafío que trasciende lo sanitario

La aparición de Scrapie en Argentina no representa, por ahora, un riesgo directo para la cadena bovina ni para el consumo humano. Pero sí pone en evidencia la fragilidad de los equilibrios sanitarios y comerciales sobre los que se sostiene el negocio agroexportador.

El desafío inmediato pasa ahora por contener el foco, garantizar la trazabilidad y recuperar la confianza internacional. El de fondo, más complejo, pasa por redefinir el rol y los recursos del sistema sanitario en un país donde la reputación exportadora depende, en gran medida, de la solidez de un organismo abandonado a la suerte de la política de turno, los intereses particulares de los sindicatos, y la resignación y el éxodo de buena parte de sus mejores cuadros técnicos.

Federico Aguer

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