Congreso AAPRESID
07/08/2026 | 08:57
Redacción Cadena 3
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Luis Herrera
El manejo responsable de los envases vacíos de fitosanitarios se consolidó como uno de los pilares de la sustentabilidad en la producción agropecuaria. A siete años de la puesta en marcha del sistema de gestión, Campo Limpio exhibe resultados que marcan un cambio de escala en la economía circular del agro argentino, aunque todavía enfrenta un desafío central: lograr que todos los envases lleguen correctamente lavados a los centros de acopio.
Durante el último Congreso de AAPRESID en Rosario, El Campo Hoy entrevistó a Luis Herrera, representante de Campo Limpio, quien destacó la importancia de una gestión adecuada de estos residuos para proteger uno de los recursos más valiosos de la producción.
"Cuando hablamos de sustentabilidad y del cuidado del ambiente, el recurso suelo es parte del ecosistema y realmente es muy importante en la gestión de la producción agropecuaria. El manejo correcto de los envases vacíos de fitosanitarios permite precisamente no contaminar el suelo, las napas y el ambiente en general", explicó.
Una red que sigue creciendo
Desde la implementación del sistema de gestión, Campo Limpio logró construir una estructura que hoy alcanza prácticamente a todo el país agrícola.
"Estamos muy contentos. Hace siete años que el sistema de gestión está funcionando y ya llevamos más de 27 millones de kilos de envases recuperados, con 99 centros de acopio emplazados en todo el país, en las 22 jurisdicciones donde estamos presentes", señaló Herrera.
El crecimiento, explicó, fue posible gracias al trabajo conjunto entre organismos públicos y privados.
"Venimos trabajando de manera articulada con las autoridades provinciales, la Nación, los municipios y las instituciones del sector", destacó.
La red permite que los productores entreguen sus envases vacíos para que sean incorporados nuevamente a procesos industriales, evitando que terminen abandonados en el campo o sean eliminados de manera inadecuada.
El triple lavado, la asignatura pendiente
Pese a los avances alcanzados, Campo Limpio reconoce que aún existe un problema que limita el potencial del sistema: muchos envases llegan sin haber recibido el triple lavado obligatorio.
Para Herrera, este es hoy el principal desafío de la organización.
"Estamos poniendo mucha energía en difundir la responsabilidad respecto al lavado de los envases. Realmente estamos muy preocupados por este tema", admitió.
Las cifras reflejan la magnitud del problema. Durante el último año, más de 1,3 millones de kilos de envases no pudieron reincorporarse a la economía circular por no cumplir con ese requisito.
"Esos envases tuvieron que ser incinerados en condiciones controladas y habilitadas, con todo el costo económico que implica y también con el impacto ambiental que significa", explicó.
Una obligación legal y ambiental
Desde Campo Limpio recuerdan que el triple lavado no constituye únicamente una recomendación técnica, sino una obligación establecida por la legislación vigente. Sin embargo, la entidad busca ir más allá del cumplimiento normativo y apela al compromiso de cada productor.
"Más allá de la legislación, apelamos a la responsabilidad que tiene el productor. Se necesita lavar correctamente el envase para que tenga una segunda vida, para seguir fortaleciendo la economía circular y el cuidado del ambiente", sostuvo Herrera.
El procedimiento elimina los restos del producto fitosanitario y permite que el plástico pueda ser reciclado de manera segura para transformarse en nuevos productos autorizados, dentro de un sistema completamente trazado.
"Queremos que el productor entienda que las cosas se tienen que hacer bien y que esos envases lavados tienen que llegar a Campo Limpio", concluyó.
Federico Aguer
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