Gira por EE.UU.
31/08/2026 | 00:00
Redacción Cadena 3
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Leandro Salotti
El riego agrícola tiene una nueva generación en marcha. Mientras los sistemas tradicionales se apoyan principalmente en el pivote central o el goteo, una tecnología desarrollada en Illinois propone otra manera de llevar agua al cultivo: un equipo autónomo que se desplaza por el lote siguiendo las líneas de siembra y aplica agua, nutrientes y hasta efluentes orgánicos directamente sobre la zona radicular.
Se trata de 360 RAIN, un desarrollo creado por el agricultor e inventor estadounidense Gregg Sauder, fundador de 360, que nació a partir de una pregunta tan sencilla como disruptiva: si era posible colocar el nitrógeno con precisión sobre la planta, ¿por qué no hacer lo mismo con el agua?
La compañía comenzó a desarrollar el concepto alrededor de 2020 y el sistema llegó a sus primeras ventas comerciales en 2022. En 2026, 360 RAIN funciona como una división específica de la compañía 360, enfocada en aplicaciones adaptativas de agua y nutrientes.
Un robot que riega siguiendo las hileras
Durante una recorrida realizada por El Campo Hoy en el mismo campo de Saudder, Leandro Salotti, de Yield 360, definió al equipo como una alternativa "muy versátil e innovadora" para los sistemas de riego agrícola.
Y hay una razón para esa versatilidad: 360 RAIN no necesita que el lote sea circular ni perfectamente regular.
El equipo recibe una trayectoria previamente establecida y se desplaza de manera autónoma por el campo. Esa trayectoria puede generarse a partir de las líneas de siembra, utilizando posicionamiento de alta precisión, de modo que el sistema pueda recorrer el lote siguiendo las hileras del cultivo. "Se adapta a cualquier forma de lote", destacó Salotti.
La máquina combina características que, a primera vista, parecen pertenecer a mundos diferentes. Salotti la describió como una especie de híbrido entre un vehículo autónomo, un pulverizador por su botalón y una máquina agrícola de desplazamiento entre hileras.
Cadena 3 en Illinois. Salotti explicó los detalles de funcionamiento del novedosos dispositivo.
El resultado es un equipo de aproximadamente 4.000 kilos, equipado con motor diésel, que trabaja de manera autónoma y puede recorrer alrededor de 15 hectáreas por día.
Su botalón puede configurarse entre 17 y 20 metros, con capacidad para trabajar, según la configuración, entre 32 surcos a 52 centímetros o 32 surcos a 70 centímetros.
Menos agua, pero aplicada donde realmente importa
El principal diferencial está en la forma de utilizar el agua. Según Salotti, 360 RAIN puede trabajar utilizando aproximadamente un 40% menos de agua que un sistema de pivote convencional. La empresa señala que el equipo puede operar con caudales promedio de apenas 150 a 200 galones por minuto, aproximadamente la mitad del volumen requerido por muchos sistemas de riego convencionales.
La explicación está en dónde se deposita el agua. En lugar de lanzar el agua desde arriba sobre una superficie amplia, el sistema puede aplicarla en una banda de aproximadamente 15 pulgadas —unos 38 centímetros— directamente sobre la base de la planta.
La estrategia apunta a reducir las pérdidas por evaporación y a llevar el recurso directamente hacia la zona donde puede ser aprovechado por las raíces. La empresa sostiene que el riego en banda puede duplicar, en términos de disponibilidad sobre la línea, el agua recibida por la planta frente a una aplicación generalizada.
Es una diferencia conceptual importante: no se trata solamente de regar menos, sino de regar de manera más precisa.
Agua y fertilización en una misma pasada
Pero 360 RAIN fue pensado desde su origen para algo más que transportar agua. El sistema permite incorporar fertilizantes líquidos y sólidos, además de distintos tipos de efluentes orgánicos, como estiércol de tambos y granjas porcinas y digestato de biodigestores.
"Está pensado y concebido desde sus inicios para poder tener la parte de nutrición puesta ahí", explicó Salotti.
Esto abre una posibilidad especialmente interesante para sistemas ganaderos y mixtos: transformar un residuo que necesita ser gestionado en un insumo que puede ser aplicado en forma dosificada durante el ciclo del cultivo.
La propia empresa destaca que el sistema puede utilizarse para aplicar agua, nitrógeno, micronutrientes y estiércol, con diferentes dispositivos de descarga según el cultivo y el material a distribuir.
Saben de riego. Aquiles Salinas y Gregg Sauder.
El concepto es el de "spoon-feeding", es decir, alimentar al cultivo en pequeñas dosis y en distintos momentos, en lugar de concentrar toda la aplicación de nutrientes en una única operación. En el caso de los efluentes, esto puede facilitar además su aprovechamiento agronómico y reducir costos asociados a su distribución convencional.
La autonomía como protagonista
Para Aquiles Salinas, de Regantes, uno de los grandes saltos tecnológicos está precisamente en la automatización de todo el proceso.
"El productor puede establecer mediante una prescripción por dónde quiere que avance el equipo y cuántos milímetros de agua pretende aplicar, dentro de las capacidades del sistema", admitió.
La máquina además incorpora cámaras y sistemas de monitoreo que permiten conocer su funcionamiento mientras trabaja, reduciendo la necesidad de que una persona permanezca físicamente en el lote durante el riego.
"Ese aspecto cobra especial importancia en Argentina, donde muchos productores no viven en sus establecimientos", especificó Salinas.
La tecnología permite así pasar de un sistema que requiere presencia y supervisión constante a uno que puede ser programado, monitoreado y controlado a distancia.
Una respuesta para los lotes irregulares
Otra de las ventajas que destacan sus desarrolladores es que 360 RAIN no está condicionado por la geometría de un pivote.
Un pivote central funciona extraordinariamente bien en lotes circulares o regulares, pero puede dejar esquinas sin regar cuando la forma del campo no coincide con su radio de acción.
La máquina autónoma, en cambio, puede seguir recorridos definidos para cubrir esas superficies.
En una experiencia publicada por la compañía en Nebraska, un lote trabajado con 360 RAIN recibió 1,79 pulgadas de agua durante la campaña, frente a 4,19 pulgadas aplicadas por el pivote comparado. Además, el campo del pivote tenía 28,4 acres de esquinas sin cobertura, mientras que el lote de 360 RAIN no presentaba esas áreas secas.
Una tecnología nacida de una sequía
Detrás de la innovación hay también una historia productiva. La familia Sauder sufrió una fuerte sequía en 2012 en su establecimiento de Illinois. A partir de esa experiencia, comenzó a buscar herramientas que permitieran reducir el riesgo climático y hacer que los productores pudieran obtener más con los recursos que ya tenían.
La compañía primero desarrolló herramientas para mejorar la aplicación de nutrientes y posteriormente llevó ese concepto al agua.
El 360 RAIN nació justamente de la evolución del 360 Y-DROP, una tecnología destinada a colocar nitrógeno cerca de la base de las plantas. La pregunta fue trasladar esa misma lógica al riego: si se puede llevar el nutriente hasta la raíz, ¿por qué no hacer lo mismo con el agua?
También en Argentina
El desarrollo ya desembarcó en nuestro país. Salotti señaló que 360 RAIN lleva alrededor de dos años y medio instalado en Argentina, con más de diez sistemas funcionando y expectativas de continuar creciendo.
El interés local no es casual. Argentina combina agricultura extensiva, producción ganadera, tambos, granjas porcinas y una creciente necesidad de administrar de manera más eficiente el agua.
En ese contexto, la posibilidad de regar, fertilizar y distribuir efluentes con una misma plataforma, reduciendo además la superficie pisada y adaptándose a lotes alquilados o de geometría irregular, abre un abanico de aplicaciones.
El desafío, en definitiva, es utilizar cada vez mejor los recursos disponibles. Y 360 RAIN propone hacerlo con una combinación que hasta hace pocos años parecía difícil de imaginar: un robot autónomo que sigue las hileras del cultivo, aplica agua directamente sobre las raíces, incorpora nutrientes y puede incluso convertir efluentes ganaderos en fertilización de precisión.
Federico Aguer
Enviado especial a EE.UU.
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