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19/06/2026 | 13:20
Redacción Cadena 3
Sergio Suppo
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Adorni, ¿Pasa a cuartos? | Por Sergio Suppo
El Mundial tiene esa capacidad única de suspenderlo todo. Durante dos horas, el país se paraliza. El lunes, otra vez, millones van a estar pendientes de la Selección, de Messi, de Scaloni, de cada pelota dividida y de esa liturgia argentina que mezcla ansiedad, ilusión y épica.
El Gobierno también lo sabe. O, al menos, creyó saberlo. En la Casa Rosada imaginaron que la pelota podía funcionar como una cortina perfecta para desplazar del centro de la escena el caso Manuel Adorni. Pero hay un problema: el Mundial puede ordenar la conversación pública por un rato, pero no cambia la realidad.
Y la realidad es que la situación del jefe de Gabinete sigue pendiendo de un hilo.
Adorni, ¿pasa a cuartos? La pregunta no es futbolera. Su continuidad depende de una combinación de factores políticos, judiciales e institucionales que todavía no terminaron de resolverse. Hay un primer dato que juega a su favor: Javier Milei decidió, por ahora, no echarlo del Gobierno.
Ese respaldo presidencial no es menor. En términos políticos, es el escudo más importante que puede tener un funcionario cuestionado. Pero también tiene un costo altísimo para el propio Presidente. Milei está sosteniendo a un jefe de Gabinete que quedó bajo sospecha, que nos mintió en la cara, que dio explicaciones insuficientes y que terminó admitiendo una situación fiscal que contradice el discurso oficial de transparencia, ejemplaridad y castigo a la vieja política.
El problema para el Gobierno no es solamente jurídico. Es, sobre todo, político. Porque Adorni no es un funcionario de segunda línea. Es el jefe de Gabinete, el hombre que debe ir al Congreso, dar explicaciones, articular con bloques opositores, ordenar la gestión y representar institucionalmente al Poder Ejecutivo. Si esa figura pierde autoridad, el desgaste se traslada inevitablemente al Presidente.
El segundo factor es el Congreso de la Nación. Hasta hace pocos días, los bloques dialoguistas parecían moverse en una zona cómoda: amagaban, advertían, presionaban, pero no estaban dispuestos a llegar hasta el final. El PRO, sectores del radicalismo y partidos provinciales administraban el enojo, pero sin romper del todo con el Gobierno.
Eso podría estar cambiando.
/Inicio Código Embebido/
/Fin Código Embebido/En las últimas horas empezó a circular una idea que hasta hace poco parecía remota: que haya números suficientes, o muy cerca de alcanzarse, para impulsar una moción de censura contra el jefe de Gabinete. Sería un hecho inédito desde la creación de ese cargo constitucional. Y tendría un impacto político enorme, aun cuando el oficialismo intentara minimizarlo.
La moción de censura no sería apenas una señal opositora. Sería una demostración de que el Congreso, incluso con una oposición fragmentada, puede encontrar un punto de acuerdo frente a un funcionario debilitado. Para un Gobierno que hizo de la confrontación con la política tradicional una marca de identidad, ese escenario sería particularmente incómodo.
El tercer factor, quizás el más sensible, es la Justicia. Allí el tiempo también juega, pero no necesariamente a favor de Adorni. La feria judicial podría darle aire, estirar los plazos, bajar la intensidad del caso por algunas semanas. Sin embargo, día tras día se acumulan elementos que pueden complicar su situación.
Si la causa avanza hacia una imputación más firme o un eventual procesamiento, el tablero cambia por completo. Y allí vuelve a entrar en juego el primer factor: el respaldo de Milei. Porque una cosa es sostener a un funcionario cuestionado políticamente y otra muy distinta es sostenerlo frente a un agravamiento judicial concreto.
La propia Casa Rosada, según trascendió, ya empezó a dejar abierta esa puerta. El mensaje es claro: Milei lo respalda, pero hasta cierto punto. Si la situación judicial escala, el Presidente podría soltarle la mano.
Ese es el dato central. Adorni no está afuera, pero tampoco está a salvo. No depende solo de la voluntad presidencial. Depende de lo que haga el Congreso, de lo que decida la Justicia y de cuánto costo esté dispuesto a pagar Milei para sostenerlo.
Por eso la metáfora mundialista sirve, pero tiene un límite. La Selección argentina puede generar esperanza, pasión y unidad emocional. Puede ocupar tapas, conversaciones, sobremesas y pantallas. Pero la suerte futbolera de los argentinos no necesariamente es la suerte política de Adorni.
El país puede estar pendiente de si Argentina pasa de ronda, pero el jefe de Gabinete juega otro partido. Y en ese partido, por ahora, nadie puede asegurar que llegue al próximo cruce.
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