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30/07/2026 | 16:00
Redacción Cadena 3
Sergio Suppo
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A quíen le apunta Cristina Kirchner | Por Sergio Suppo
¿A quién le habla Cristina Kirchner cuando denuncia una persecución judicial y lleva su reclamo hasta las Naciones Unidas? Aunque el destinatario formal pueda estar fuera del país, el mensaje político tiene una dirección mucho más cercana: Axel Kicillof.
Cristina intenta recortarle las alas al dirigente que aparece mejor posicionado para reemplazarla al frente del kirchnerismo. El gobernador bonaerense necesita construir una candidatura presidencial con volumen propio, pero todavía debe hacerlo bajo la mirada de quien condujo ese espacio durante más de dos décadas.
La jugada tiene, entonces, dos dimensiones. La directa es judicial: Cristina busca cuestionar una condena firme a seis años de prisión y la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos. La indirecta es política: mientras mantenga abierta la discusión sobre una eventual candidatura, obliga a Kicillof a esperar y le recuerda que su turno solamente llegará cuando ella lo permita.
La expresidenta agotó las instancias judiciales disponibles en la Argentina. La Corte Suprema dejó firme la sentencia dictada en la causa Vialidad y Cristina cumple la pena bajo prisión domiciliaria. Además, enfrenta el juicio por la causa de los cuadernos, otro proceso que amenaza con ampliar su complejo escenario judicial.
Su presentación internacional difícilmente pueda modificar esa realidad. La posibilidad concreta de recuperar sus derechos políticos dependería de una decisión excepcional, como un eventual indulto de un futuro presidente. Para eso, primero tendría que regresar el peronismo al poder.
Ese camino también presenta dificultades. Javier Milei aspira a conseguir un segundo mandato y Kicillof evita hablar de una eventual medida para beneficiar a Cristina. Incorporar la promesa de un indulto a una campaña presidencial podría entusiasmar al núcleo kirchnerista, pero alejar a los votantes independientes que el peronismo necesita conquistar para volver a gobernar.
Cristina conserva una adhesión intensa dentro de su espacio, pero también provoca un fuerte rechazo fuera de él. Esa contradicción explica el silencio de Kicillof: necesita el respaldo de la expresidenta para ordenar al peronismo, pero también requiere tomar distancia para ampliar su base electoral.
En ese tironeo aparece Máximo Kirchner, cuya estrategia consiste en sostener que su madre continúa siendo la principal candidata del movimiento. No se trata solamente de lealtad familiar. También es una forma de impedir que el gobernador bonaerense herede anticipadamente la conducción del kirchnerismo.
El mensaje de Cristina podría resumirse así: "Vas a ser candidato solamente porque yo no puedo serlo". Es una manera de bajarle el precio a Kicillof y de conservar una capacidad decisiva sobre las listas, las alianzas y la orientación política del peronismo.
La incógnita es si Kicillof finalmente será el candidato presidencial de ese espacio. Lo que ya no parece estar en discusión es que Cristina no podrá competir mientras continúe vigente su inhabilitación.
Por eso, la ofensiva internacional también cumple otro propósito: mantenerla en el centro de la escena. Cristina vuelve a hablar de Cristina, de sus derechos y de su situación judicial. Lo que sigue faltando es una explicación convincente sobre las irregularidades por las que fue condenada y sobre el perjuicio que la corrupción produjo al Estado argentino.
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