"Hablemos de fútbol"
20/05/2011 | 19:09Redacción Cadena 3
La semana post superclásico dió para todo. Para que Daniel Pasarella le pidiera en la cara la renuncia al "Benemérito Don Julio", dando lugar a consecuencias imprevisibles para su club y para los otros. En el límite entre el "justiciero" que se animó a decir lo que muchos piensan y el "llorón" que quiso quitarse el sayo de una posible Promoción tirandolé la pelota a los arbitrajes y a la AFA. Para que Grondona dijera del Kaiser "que tiene algunos problemitas pero ya se va a curar".
Convencido que con casi 80 años de edad y 32 como Presidente de AFA que: "Todo pasa, menos él". Para que Diego Maradona se sume al "Titanes en el Ring Mediático" y le pegue, desde Madrid, al Mandamás del fútbol y de paso a Sergio Batista. Afirmando que "River va a sufrir en la cancha lo que dijo Pasarella" y que "Hay que estar alcoholizado para no llamar a Tevez". Para que el barbado Gran DT de la Selección dijera que no pudo ver los goles de Tevez porque estaba ocupado haciendo otras cosas. Para que Carlitos Tevez le pidiera al Checho Argentino que le atienda sus llamadas, afirmando que aunque convierta 5 goles no lo van a convocar. Para que el arrepentido ex arbitro Javier Ruiz diga, de manera extemporanea y sin pruebas, lo que ya todos intuimos o presumimos: Que el fútbol argentino no es, ni puede ser la excepción de una sociedad con un fuerte componente de corrupción.
En definitiva, todos aquellos que forman parte del convulsionado mundillo del fútbol hablan de todo, MENOS DE FÚTBOL. Egos, intereses, conventillos, chicanas, corrupción, traiciones, mafiosos, trampas, calumnias, todos los componentes de un triller impresentable.
Mientras tanto, entre tantas precauciones, entre tanta mediocridad en el juego, se nos está escapando Un Equipo. Sí, Un Equipo que intenta "jugar al fútbol". Una excepción a la regla de medianía y miedo que hegemonizan nuestro fútbol de cabotaje. En su cancha, en Asunción, en Quito, en donde sea el Velez de Gareca tiene la firme convicción de salir a jugar, a buscar los partidos. Le puede ir bien o no tan bien, en el Clausura o en la Copa. Pero nadie podrá negarle el concepto de buen juego. Con jugadores de buen pie. Con un Maxi Morales que crece partido a partido. Con un goleador implacable como el pelado Silva. Con un delantero en serio como el Burrito Martinez. Con la aparición de un crack incipiente como Ricki Alvarez, Con la recuperación de un gran volante, que además volvió al gol, como Augusto Fernandez. Con dos centrales que se la bancan como Sebastian Dominguez y Fernando Ortiz. Con un jugador-símbolo que lleva la V azulada en el corazón como Fabian Poroto Cubero. Con un Emiliano Papa, que la esta haciendo puré. Con el toque de distinciòn del Mago Ramirez. Con el recambio de jugadores como Canteros, Franco, Montoya y Cristaldo. Con la experiencia de Victor Zapata. Con un gran proyecto de arquero como Marcelo Barovero.
Vélez respeta a la pelota y una manera de jugar. Vélez mantuvo a un plantel y a un técnico después del Subcampeonato del Apertura. Vélez no es todavía un gran equipo, pero va camino a serlo. Velez no es Barcelona, ni Manchester, pero se siente Velez.
No sé si podrá con la doble obligación del Clausura y de la Copa. El cansancio es su gran rival. Más allá de ganar todo, algo o nada. Este Vélez Sárfield de Ricardo Gareca se ha ganado el respeto de todos. Y en un ambiente donde todos hablan, se pelean, muestran sus egos indomables y esconden su inconfesables intereses. En ese contexto, Vélez nos invita a hablar de fútbol. No es poca cosa.




