Siempre fue difícil dejar pasar mucho tiempo sin enfrentarlos.
Es que no jugar contra el rival de toda la vida, le hace perder el sentido a esto del deporte en general.
Jugar contra “esos” ó “ellos”, era el momento más o menos esperado según el carácter de cada uno de los participantes.
Si uno andaba jugando contra equipos de distintos barrios ó escuelas durante el año siempre iba mirando de reojo que pasaba con los “otros”. Los rivales de toda la vida.
“Ganamos tres a dos”…pero ¿Cómo salieron ellos?, la pregunta inmediata.
Y si era en el marco de un campeonato y nosotros veníamos bien arriba y ellos en el fondo ó viceversa, todo pasaba a un segundo plano. Era el partido.
Belgrano y Talleres jugarán por la madre, por el honor, por una copa inventada. Pero lo más importante es que jugarán entre sí.
Interviniendo en categorías absolutamente dispares del fútbol argentino, no hubo en todo este tiempo un solo hincha de Belgrano, que a la alegría de ganarle a Independiente en primera, no le agregara un cachito de bronca porque la T ganaba en Sunchales.
Si un loco por el albiazul desesperaba por haber perdido en Río Cuarto, una sonrisa le aparecía porque Belgrano había caído en su cancha ante Ñuls.
Siempre paralelos, aunque no lo reconozcan.Toda la vida mirándose en el espejo del otro. Estén donde estén.
Y aunque el folklore del fútbol indique que al de Belgrano parezca importarle un bledo lo que le pase a Talleres en el Argentino “A”, en una actitud de soberbia merecida por resultados, no es así. Aún en la tribuna de la Bombonera, un pirata pregunta como salieron “esos” en Posadas.
Y entre tanta diferencia de clases que parecen tener en estos momentos sale el desafío barrial esperado. Ese de pararse con las bicis mientras los otros están en la vereda y decirles:”les jugamos”…”¿se animan?”. Y ahí es cuando la panza hace cosquillas y si se entiende de verdad de que se trata la semana es única en expectativa.
Y si bien este fin de semana Talleres y Belgrano jugarán fuera de toda competencia, lo harán por la más linda tenida de la vida: el honor.
Y los que alguna vez cruzamos las vías para ir a jugar al barrio de los “otros” ó llegamos al pueblo vecino a mojarle la oreja a “esos”, sabemos de que se trata.
Y ojalá los que estén en las tribunas sepan aprovechar el momento sin estupideces.
Y Belgrano y Talleres jugarán. Como deben hacerlo siempre. Como lo hacen cada domingo mirándose de reojo, estén en donde estén.