Pablo Albarracini, el joven que profesa la religión de los Testigos de Jehová y que se había negado a una transfusión de sangre tras ser baleado en un asalto, fue dado de alta y se trasladó a un domicilio pertenenciente a familiares de su esposa.
Así lo confirmó el abogado de su familia, Ricardo Monasterio, quien indicó que tras su salida de la Clínica Bazterrica, de la ciudad de Buenos Aires, se priorizó un domicilio distinto por el "trauma" que le tocó vivir cuando en el hecho de inseguridad en el que recibió un total de cinco disparos cerca de su departamento de la localidad de Ramos Mejía.
El letrado indicó que Albarracini volverá a ser sometido en 45 días a una nueva intervención quirúrgica "en la que se colocará en el la región craneana una placa de titanio".
Además, el letrado calificó como "decisión correcta" la adoptada por la Justicia cuando decidió respetar la determinación del joven en negarse a recibir una transfusión de sangre y sostuvo que la familia no siguió con la puja porque priorizaron la recuperación de Albarracini.
Asimismo, el abogado reveló que el hombre no estaba al tanto de la disputa judicial que se produjo en torno a ese tema.
Dentro de los próximos 45 días, el joven sabrá la fecha de cirugía para extraer la bala ubicada en la base de cerebro.
Albarracini permaneció internado desde el 4 de mayo pasado luego de que le dispararan seis balazos en un intento de robo.
El 1 de junio pasado, la Corte Suprema, con las firmas de los jueces Elena Highton de Nolasco, Enrique Petracchi, Juan Carlos Maqueda y Carlos Fayt, respondió a una medida precautaria presentada por Jorge Albarracini en favor de su hijo, quien no pudo ser operado para la extracción de las balas al negarse a una transfusión de sangre.