La prueba que llevó a Eduardo Vázquez a la cárcel por el homicidio de Wanda Taddei fue una pericia sobre la reconstrucción del caso y que determinó como falaz la versión del músico.
La pericia de la reconstrucción realizada en la vivienda de la calle Pizarro 7083, en donde vivían Vázquez y Taddei, desvirtuó la versión que dio el músico, quien desde el comienzo refirió que todo fue producto de un accidente.
Esa madrugada del 10 de febrero de 2010 -según Vázquez- la pareja discutió porque él llegó a altas horas, y en un forcejeo con una botella de alcohol ambos terminaron salpicados con esa sustancia.
Cuando Vázquez encendió un cigarrillo -siempre según su relato-, él se prendió fuego los brazos, y Wanda, en su intento de ayudarlo a apagarlo, fue alcanzada por las llamas, sufriendo quemaduras en tórax y sus piernas.
Pero, según los peritos de Bomberos y del Cuerpo Médico Forense, por la ubicación de las quemaduras de Wanda, quien estaba era ella y no él.
También probaron de apoyar un cigarrillo encendido sobre superficies embebidas en alcohol, y en ninguna de los intentos se inició fuego, como Vázquez refiere que ocurrió en la causa.
Así fue como la entonces jueza de instrucción Inés Cantisani dictó su prisión preventiva el 4 de noviembre.
En el juicio, Vázquez insistió con la teoría del accidente y también declararon como testigos los peritos que realizaron la reconstrucción quienes ratificaron sus conclusiones.