Es un episodio casi desconocido de la biografía del Rey de España, Juan Carlos de Borbón, pero el accidente de su nieto mayor ha sacado a la luz un viejo fantasma.
Se trata de la muerte, en 1956, del hermano menor del monarca en un accidente con un arma, calibre 22. Nunca la justicia portuguesa (y tampoco la española) investigó lo ocurrido y tampoco en la biografía oficial se explica la implicación - si la hubo - del Rey.
Por las vueltas de la historia, un hecho similar tiene como protagonista a un niño de la familia real.
Es Felipe Marichalar y Borbón y sabemos que evoluciona muy bien de las heridas sufridas como consecuencia del disparo que se dio en su pié derecho, según informan fuentes de la Casa del Rey.
Por su parte, la Guardia Civil ha iniciado una investigación para esclarecer las causas y las posibles responsabilidades en el accidente que se produjo cuando el menor estaba pasando unos días de vacaciones con su padre, Jaime de Marichalar.
La investigación corre a cargo de la Intervención de Armas de Soria, provincia en la que se produjo el accidente. El proceso comenzó una vez que el Hospital Santa Bárbara, donde Felipe fue atendido de urgencia nada más producirse el suceso, envió el parte de lesiones al juzgado de guardia.
Al tratarse de un accidente de un menor con arma de fuego, el juzgado siguió el protocolo y ha ordenado a la Guardia Civil la apertura de una investigación sobre el caso. Durante el proceso, Marichalar podría ser llamado a declarar. Según la legislación, Marichalar se enfrenta a una multa de entre 300 y 600 euros por una falta grave contemplada en el Reglamento de Armas, si se confirma que permitió que el hijo de la infanta Elena hiciera uso de un arma de fuego. Felipe tiene 13 años y no puede utilizar ninguna.