A las 11 de hoy comenzó el tradicional desfile que abre el Festival de Cosquín con un imponente marco de público.
El espectáculo se extendió durante tres horas es uno de los más completos y emocionantes de los que se tenga recuerdo, sostuvieron los organizadores.
En diálogo con
Cadena 3, el intendente de la localidad del Valle de Punilla, Marcelo Villanueva, estimó que una gran cantidad de turistas llegarán a la zona por el evento.
"La hotelería de Cosquín está completa y la de ciudades vecinas se verá favorecida por el festival", señaló.
“Esta es la fiesta de todos los argentinos y es una gran satisfacción compartir con las localidades vecinas este festival”, agregó.
Delegaciones de todas las provincias dijeron presente en las calles coscoínas con sus coloridas vestimentas y el espíritu festivo a flor de piel.
Los alumnos de la Escuela Municipal de Adultos abrieron este desfile en el que participan cientos de personas.
En esta caravana de algarabía y tradición no faltan los homenajes a los folcloristas que ya no están, es por eso que una de las agrupaciones llevaba enormes carteles con los nombres de quienes hicieron historia en el escenario Athualpa Yupanqui como Mercedes Sosa, Tamara Castro, Hernán Figueroa Reyes entre otros.
Cosquín es todo fiesta, y la ciudad está preparada para recibir a los miles que desde hora temprana coparon la ruta 38 para acercarse a la Meca del Folklore como la llama Luis Landriscina, uno de los históricos que vuelve a la Plaza Próspero Molina.
En las inmediaciones de la plaza se dispusieron stand de todas las provincias, donde además de la difusión turística y cultural también se arman improvisadas peñas celebradas por todos los que desde tempranas horas están rondando la Plaza Próspero Molina.
También se instalaron artesanos de todos los rincones de la Argentina y también de algunos países de latinoamérica ya que este año la presencia de Pablo Milanés y Gal Costa le darán el toque internacional a esta edición de oro del tradicional Festival de Cosquín.
Informe de Rony Vargas, Juan Pablo Viola y Tomás Villagra